domingo, 29 de junio de 2008

41 - El Calafate

Cuando entramos a la habitación del hotel del Calafate una liebre estaba sentada lo más tranquila en la puerta ventana, lejos de escapar nos miró como diciendo: ¡otros intrusos más! fui a quejarme a la recepción pero el conserje que estaba a favor de la liebre, me contestó con bromas que me avergonzaron frente a otros turistas.

Vista de El Calafate (Santa Cruz)

Siempre que voy a nuevos lugares trato de imaginar el escenario para después evaluar el contraste con la realidad, esta vez pese a la cantidad de fotos que había visto antes de partir nunca pensé encontrar una belleza de tal magnitud. Con razón ya en el avión y en el aeropuerto de Río Gallegos, notábamos que casi todos eran turistas extranjeros, franceses, italianos, japoneses, etc. atraídos por uno de los lugares más excitantes del mundo.

Glaciar Perito Moreno donde se observa la caída de grandes bloques de hielo.

En una primera excursión fuimos al glaciar Perito Moreno que presenta el fenómeno de la ruptura del dique de hielo cada 4 años aproximadamente, que se forma cuando avanza el frente del glaciar hasta el cerro donde se ven los turistas.

Otro día fuimos a ver las cuevas donde hombres primitivos dejaron las marcas de sus manos en la piedra, antes de comenzar la caminata desayunamos en un pequeño restauran en medio del campo, donde una vicuña pequeña andaba entre las mesas comiendo las facturas de los turistas.

Vicuña pequeña criada por los dueños del restauran.

Una noche encargamos las viandas para el viaje al glaciar Upsala, nombre que proviene de la ciudad sueca donde está la universidad que estudió esta zona de glaciares. Muy temprano al otro día salimos en una “combi” a Puerto Bandera, donde tomamos un catamarán que nos llevaría hasta el glaciar.

Viajando hacia el Upsala en catamaranes.


Uno de los numerosos iceberg a la deriva, de infinidad de formas en las proximidades del glaciar.

Vista del frente del glaciar Upsala de 800 km2 (4 veces el tamaño de la ciudad de Buenos Aires)

Al emprender el regreso nos informaron por parlantes que el capitán, evaluaba la posibilidad de entrar por un canal hacia otro lago donde veríamos un típico bosque patagónico, pero dependía del cálculo de la trayectoria de los iceberg ya que si al volver alguno obstaculizaba la entrada del canal quedaríamos atrapados, como en las películas el suspenso crecía y todos esperábamos, desde los parlantes nos azuzaban diciendo “tatán.. tatán..” hasta que por fin se escuchó un grito: “..Siiiiiii..” y entramos. Nos advirtieron sobre la hora estricta de la partida y que si alguien no volvía el catamarán, por razones ya explicadas partiría lo mismo.

Había cruzado todo el bosque de lengas y guindos hasta que al salir por el otro extremo encontré el glacial Onelli, le dije a Nélida que volviera y corrí a filmar el glacial, pero cada vez se alejaba más, cuando me di cuenta de la hora corrí desesperadamente para tratar de alcanzar el catamarán, cuando lo avisté ya estaban elevando la pasarela, los ruegos de Nélida al capitán consiguieron que esperara mi llegada.

Visitamos también una estancia donde esquilaron una oveja con las máquinas antiguas movidas a vapor y que transmitían la fuerza por un árbol de poleas y correas de cuero. Era tan práctico el esquilador que en pocos minutos quitó en una sola pieza toda la lana de la oveja, ésta al sentirse liberada de tan pesada carga, salió al campo dando saltitos para todos lados con una expresión de alegría que nos contagió a todos los presentes. Unos perros de tamaño medio, eran los encargados de los movimientos de los rebaños por unas praderas de pastizales inmensas.



domingo, 15 de junio de 2008

40 - Blogueando

Ya en el capítulo 40 quiero agradecer a los casi 3.000 visitantes del blog procedentes de por lo menos 30 países y muy especialmente a los que participaron con sus comentarios. Una mención especial para mi gran amigo Omar Harb que hace aparecer fuerte a Méjico. Nos visitaron de casi todos los países de América desde Canadá hasta Chile y entre los europeos, España, Francia, Italia, Alemania e Inglaterra .

Me sorprende el interés de este blog en países como Estados Unidos, dato obtenido gracias a la importante herramienta que provee Blogger, llamada COOGLE ANALYTICS que permite conocer la procedencia de los visitantes, en un primer momento pensé que pudieron llegar por error al utilizar palabras en los buscadores ya que mencioné en varios capítulos distintos lugares de ese país, pero luego cambié de opinión al ver lo que llaman “Average Time On Site” (promedio de tiempo en el sitio) que marca el tiempo que el visitante permanece en el blog, esto último indica el interés por el contenido y me hace suponer que pueden ser personas de Tinogasta que viven en diferentes estados como California, Florida, Pennsylvania, Texas y otros, además son lectores de habla hispana ya que por ejemplo pongo Nueva York en lugar de New York como lo encontraría un angloparlante.


Aclaro que bajo ningún concepto Google Analyitic permite saber quien es el visitante, la privacidad está absolutamente garantizada, pero ofrece datos indirectos algunos divertidísimos como el que llaman “Keywords” (palabra clave) que está en el menú “All Traffic Sources” (Todas las fuentes de tráfico), pero que no develaré ahora dejando que los descubran por sus propios medios. La idea es invitar a más personas a participar de esta posibilidad de intercambio de ideas, opiniones e información que contribuya a una mayor presencia de Tinogasta en la red.

Sin entrar a polemizar con los “ambientalistas”, la realidad es que si se pone la palabra Tinogasta en “Busqueda de Blogs” de Google, se encontrará una sobresaturación de artículos que relacionan a Tinogasta y el uranio. Más allá de lo razonable o no que fueran sus argumentos, el echo es que el daño a la producción por la desaparición casi total de turistas que se acercaban a conocer bodegas es cierto, mientras que la explotación minera perseguida es incierta, pero el daño ya está hecho.

Mucho mejor hubiera sido que cada vez más personas ofrezcan contenidos relacionados a sus ideas para mejorar el futuro, proyectos creativos, cualquier tipo de aspiraciones o bien las siempre bienvenidas experiencias de vida en este pueblo, que hubieran aportado fotografías de momentos históricos ya sea públicos o familiares para que pudiéramos contar e ilustrar una “historia amplia de Tinogasta” que haga honor a nuestro pasado que atesora infinidad de personajes y anécdotas dignas de recuperarlas de los baúles donde duermen ignotos.
Están saliendo algunos blogs como el de la Escuela Normal Gral. San Martín (http://colegiopolimodaln15.blogspot.com/2008/05/colegio-polimodal-n-15-gral.html )
y de la ex Escuela Industrial del profesor Carlos Emilio Garnica http://www.metroflog.com/artesyoficios  
 a ambos y a los que quizás existan y no los conozca no solo les envío mi aliento para que sigan adelante sino que me ofrezco para ayudarlos en lo que sea posible para el desarrollo de sus sitios.
 
Asimismo debo aclarar que me hubiera gustado enriquecer las historias contadas en este blog con más protagonistas pero me encuentro sin el tiempo necesario para reunir material gráfico, exactitud de hechos, fechas y nombres de personas que me llevarían a cometer omisiones como la que sucedería con las fotos de la promoción 62, en el capítulo 38 – La fuga, donde no recuerdo el nombre de varios de los que aparecen, una porque en realidad algunos no fueron compañeros míos y otra porque a varios de ellos los conocíamos solo por el apodo; poner solo algunos nombres hubiera resultado poco prolijo. Si alguien me hace llegar el nombre de todos se lo agradeceré y de inmediato los agregaré.
Otro factor que ya comenté en capítulos anteriores pasa por la autorización de las personas citadas o fotografiadas a quienes al menos se debe comentar que saldrán en un blog que se conocerá de inmediato en todo el mundo, esto para evitar ciertas actitudes dubitativas que tienen sobre todo personas sin acceso a Internet que no pueden ver que se dijo de ellos ya que si alguien se sintiera molesto o quisiera rectificar lo informado, se puede modificar de inmediato.

En este sencillo escritorio se produce este blog.

En la muy económica “multifunción” de la izquierda se escanean fotografías en pocos segundos, se las reduce de “peso” en bits a fin de que no le resulte “pesado” cargar la página a quienes tienen conexiones lentas a Internet.

Si alguien quiere colaborar con la difusión de algún aspecto de la historia tinogasteña, puede hacer lo siguiente: acercan las fotos a Copiapó 566 de Tinogasta y en pocos segundos y en presencia de la persona, se escanean las fotos y se entregan de inmediato los originales, a continuación se toman los datos disponibles de nombres, fecha y escenario. Otra forma de ponerse en contacto es haciendo clic en “Comentarios”.

Agregado:

1ª pregunta: ¿Cómo se hace para subir una foto al blog?
Respuesta: Una vez inscriptos y habilitados para comenzar verán una pantalla como la siguiente:
Hacer clic en el icono para subir imágenes pero la primera vez definir la configuración como sigue:

Por ejemplo este blog tiene tildado: Centrar y Tamaño de imagen Grandes.

Luego vamos a Examinar... y buscamos en nuestra computadora o donde se encuentre el archivo de imagen que deseamos insertar, luego Subir Imagen.

Tarda unos segundos y aparece un letrero que dice Tus imágenes se están subiendo a Bloggers, cuando aparece la imágen dice Haga clic en Finalizar entonces tocamos Finalizado, con lo que la imagen se agrega en la parte superior del espacio para escribir o cuerpo del blog, por último se aprieta el botón izquierdo del mouse y se lleva la imagen al sitio correcto.

Consejo para iniciados: Escribir los textos en Word para que el programa corrija errores de ortografía, luego copiar y pegar en el cuerpo del blog.

2ª pregunta ¿Cómo corrijo un error después de haber publicado algo en el blog?

Respuesta:

Una vez puesto el Nombre de usuario y contraseña en Blogger entras a esta ventana:

 Aquí haces clic en Entradas no en (+ Nueva entrada) y te aparece esta pantalla:

En esta pantalla buscas el capítulo o entrada que quieres corregir y das clic en Editar a la izquierda de Visualizar. Supongamos que queremos que una foto se vea más grande: seguir entonces los pasos de la pregunta Nº 1 y tildar la pantalla de imágenes en tamaño grande.

domingo, 8 de junio de 2008

39 - Un país desvirtuado

La puja con el campo puso de manifiesto entre muchas cosas que los gobiernos populistas funcionan bien con la parte dependiente del pueblo y les cuesta encontrar canales de diálogo con quienes han tenido una renta suficiente que los hace independientes del estado.

Los independientes siempre existieron y en algún momento de la historia Argentina pudieron constituir una minoría que llamaron “oligarquía terrateniente”, pero la subdivisión natural de la tierra por las continuas particiones sucesorias transformaron los latifundios en minifundios. De ahí parten dos fenómenos: por una parte que aquella minoría hoy son numerosas pequeñas y medianas explotaciones cuyos dueños son trabajadores independientes que se mostraron como multitudes en centenares de puntos geográficos al mismo tiempo y por otra parte, se puso en marcha un sistema opuesto: los “pool de siembra” que pretender recuperar las ventajas del latifundio ya que a gran escala las explotaciones agrícolas acceden a menores precios de los insumos y servicios y a un respaldo tecnológico superior.

Pero los pool de siembra están formados en su mayoría con aportes financieros de la clase media: pequeños y medianos empresarios, comerciantes o profesionales que no confían en los bancos por la destrucción del sistema financiero a partir de varias exacciones a la propiedad realizada por los últimos gobiernos.

En este enfrentamiento, de independientes contra el gobierno, el estado confiscatorio muestra la cara del poder corrupto: D’Elía, Pércico y demás fuerzas de choque, mercenarios dispuestos a enfrentar argentinos contra argentinos; parásitos bancados desde el estado con el dinero de las retenciones de quienes atacan, hacen todo esto para no perder su fuerza de sustentación: las “mayorías”, las que obviamente deben permanecer sin atravesar la línea de la independencia ya que si lo hicieran dejarían de ser sus “súbditos”.

Por esto un país de hombres dependientes es un país desvirtuado.

Cuando se envilece la moneda, cosa que sucede cuando se gasta más de lo que se recauda, produce en el pueblo un desaliento, la sensación que su esfuerzo está siendo succionado hacia el barril sin fondo del Estado. La inflación es expresión de incapacidad para gobernar, es buscar afianzarse en el poder sin medir consecuencias, entregando cada vez más recursos sacados a la inversión y la infraestructura para dárselo a la clase parásita para que responda en las urnas. Es ganar la voluntad de los ignorantes y por esa razón pobres, que quieren vivir el hoy porque sin capacidad de ahorro no les interesa el futuro.

En uno de sus últimos discursos “Isabelita” sin quererlo dio una breve y excelente definición de peronismo cuando dijo “..no sacrificaremos nuestra generación en beneficio de las futuras..” la consecuencia de esta mentalidad cortoplacista esta a la vista: nos quedamos sin gas, sin combustibles, sin caminos, sin redes eléctricas, sin investigación, sin inversión, etc.
Suiza, país sin salida al mar, con una superficie menor a la mitad de Catamarca no ha cambiado sus precios desde la segunda guerra mundial.

Por esto un país con inflación es un país desvirtuado.

Cuando a los emprendedores, a los creativo, capaces, cultos, triunfadores o ricos se los descalifica con la etiqueta de “oligarcas” se hace una demostración de estupidez. Son ellos los visionarios que crean riqueza de la nada, los que inventan soluciones a todos los problemas soportando el odio, el rechazo y hasta la burla de los mediocres e incapaces.

Los pobres tienen todos los derechos habidos y por haber menos el de gobernar. No tienen derecho las “mayorías” a gobernar a las minorías porque elevan a categoría de funcionarios personas que fracasaron en la vida privada.

Decía Friedrich von Hayek (Premio Nobel de Economía), "El poder que un multimillonario tiene sobre mí es muchísimo menor que el del más insignificante funcionario…" "…si por democracia se entiende dar vía libre a la ilimitada voluntad de la mayoría, en modo alguno estoy dispuesto a llamarme demócrata."

Para conocer sobre la obra de von Hayek ver: http://es.wikipedia.org/wiki/Friedrich_Hayek

Los políticos, gobernadores, intendentes, concejales, que corren como pichichos al silbato del amo, degradados a la categoría de esclavos, de genuflexos sirvientes, no harán otra cosa con la cadena de servilismo creada por ellos que termina en los más necesitados.

Por eso un país que llama “oligarca” a los triunfadores es un país desvirtuado.

Cuando “justicia social” significa redistribuir lo ajeno en lugar de aumentar la riqueza y las oportunidades de trabajo, es quitarle a los pobres la escalera para el ascenso social ya que el dinero que no es transpirado es dañino para el que lo recibe. Solamente la educación de buena calidad y la capacitación junto con una fuerte política de inversiones e investigación pueden ser medios para un auténtico ascenso que pronto haga independientes a los hombres que trabajan, algo que justamente tratarán de impedir en los hechos los pregoneros de la justicia social para poder continuar dominándolos.

Por eso el país que no agranda la torta para que alcance para todos es un país desvirtuado.

"Cuando vean que para producir necesitan obtener la aprobación de quienes no producen nada; cuando vean que el dinero fluye a quienes comercian no en bienes sino en favores; cuando vean que los hombres se hacen más ricos a través de la estafa que del trabajo, y sus leyes no lo protegen de ellos, pero los protegen a ellos de ustedes; cuando vean que la corrupción es recompensada y la honestidad se convierte en un sacrificio personal; sabrán que su sociedad está condenada"

Del libro: “La rebelión de Atlas” de Ayn Rand

Para conocer sobre la obra de Ayn Rand ver:

http://es.wikipedia.org/wiki/Ayn_Rand

Esta cita que aparece en múltiples fuentes, es el encabezado de un muy interesante blog que recomiendo y que contiene fragmentos de grandes pensadores como “El atavismo de la justicia social” de Hayek e innumerable material de consulta.

http://adiosalestado.blogspot.com/

La lista es muy larga, pero se agotó el espacio para un capítulo.

domingo, 1 de junio de 2008

38 - La fuga

En un capítulo anterior deje un vacío narrativo entre el paso por el colegio San Miguel de Buenos Aires y la posterior aparición ganando una moto al aprobar 2º año en la Escuela Normal de Tinogasta, en este período ocurrió un hecho significativo que solo puede atribuirse a la irrupción del destino que en pocas horas transmutó una realidad apacible en el vertiginoso viaje hacia la más extravagante aventura.

Rendía en marzo castellano de primer año en un colegio de Buenos Aires y debía también otra materia, cuando la profesora me pidió que diera ejemplos de cosas concretas y abstractas, le di varios ejemplos de cosas abstractas como la libertad y otras similares, pero al enumerar las concretas, mencioné entre otras el alma humana, justamente para poner de manifiesto la dificultad de su exégesis en el límite de la categoría. Levantando la vista la señora me dijo: retírese está aplazado.

No me dio oportunidad a explicarle que, consciente de lo cuestionable para ese tiempo de mi afirmación había toda una elucubración filosófica y científica que la respaldaba y hasta el diccionario me daba la razón por cuanto dice: “abstracto, ta. (Del lat. abstractus). adj. Que significa alguna cualidad con exclusión del sujeto”. Entonces el alma es concreta por cuanto no se puede excluir del sujeto. Cuando un hombre muere desaparece su cuerpo pero también hay un alma menos en este mundo por más que haya viajado al cielo , al infierno o a “Marduk”.

Pero bueno, ese hecho desencadenó otros que no conviene contar para no herir la susceptibilidad de quienes no tengan la fortaleza necesaria para afrontar desafíos tan duros como aquellos que vivimos mi hermano y yo en 1959. El hecho es que después de estar durante días mencionando nuestros nombres por varias radios del país tratando de ubicar nuestro paradero, aparecimos en Tinogata justo cuando llegaba el Ministro de Educación de la Nación, Luis Rafael Mac'Kay, siendo presidente Frondizi y creó el segundo año en la Escuela Normal de Tinogasta dando la posibilidad de inscribirse hasta con 2 materias previas. ¡Que casualidad!

Escuela Normal de Tinogasta en los 60

Este grupo humano, junto con un plantel de profesores de excelencia escribieron páginas inolvidables que trascendían las vivencias propias de la juventud de la época, ya que además eran unos de las primeras camadas numerosas que accedían a un nivel superior de educación sin salir de su querida Tinogasta.

Tales fueron las vivencias de aquellos años plasmadas en mil y una travesuras que en 1987, con motivo de cumplir las bodas de plata de la promoción, no solo se hicieron presentes a los festejos casi todos los ex compañeros, venidos algunos de muy remotos lugares, sino que se volvió a realizar el encuentro a los 40 años en el 2002 y nuevamente a los 45 años en el 2007, demostrando el alto nivel de amistad y compañerismo que se había logrado en la gloriosa promoción 62.

La promoción 62 festejando los 40 años en el 2002

Carlos Tello, quinto de izquierda a derecha en la última foto, tenía una pequeña moto “Paperino” y como era bonachón y desprendido todos le pedían prestado la moto. Un día me decidí a pedírsela para dar una vuelta a la plaza y me la prestó. Bastó esa vuelta para tomar el objetivo irrenunciable de tener una, pero como ese año turbulento le había prestado poca atención al estudio, al pedirle a mi padre que me comprara una, me dijo que si aprobaba todas las materias en diciembre y también mi hermano, nos compraría una moto a cada uno. Claro, jamás pensó que fuéramos capaces de ganar la apuesta, pero cumplió con su palabra.

Pero la alegría no iba a durar mucho, durante las vacaciones de 1960 me alejé tanto de la casa por la moto que habían ampliado considerablemente el horizontes de aventuras, que un día al volver me encontré con una sorpresa terrible: por mal comportamiento me enviaban internado al colegio Nuestra Señora de Luján. ¡Saz! , el mundo se derrumbó.


Entrada del Colegio Nuestra señora de Luján en Luján Buenos Aires

En este colegio tuve un problema increíble, si bien para mi significaba una “prisión” era un colegio grande y muy lindo donde nada hacía suponer que tuviera un desenlace insólito al poco tiempo. Ocurre que me encontré con nuevos amigos y pasó un tiempo de camaradería hasta saber de dónde éramos cada uno. A diferencia del Colegio San José donde no se podía hablar durante el almuerzo y la cena, a tal punto que si nos faltaba pan debíamos levantar las manos uniendo índices y pulgares hasta que algún cura viera nuestra seña con forma de pan, en éste sí se podía conversar en las largas mesas donde comíamos.

Un día alguien me preguntó que hacía en mi pueblito de Catamarca y le conté que tenía una moto y que con ella la vida era una aventura permanente. Cual fue mi sorpresa cuando mis dichos arrancaron una catarata de carcajadas de mi auditorio cercano que luego fue extendiéndose por toda la mesa con frases que imagino dirían ”.. escuchen al catamarqueño palangana... dice que tiene una moto que es de él...” pero pronto las carcajadas se fueron transformando en insultos cada vez más y más agresivos hasta que por fin quede solo en la mesa y todos me retiraron la confianza y el saludo. No me creyeron que tenía una moto.

A la mañana siguiente al aire libre en un patio, nos hicieron sentar alrededor de una colchoneta tipo judo, recién estaba clareando el alba cuando un profesor de gimnasia comenzó diciendo: haber, ¿alguno de ustedes tiene algo contra otro alumno? , se paró uno de los que el día anterior estuviera en la mesa de la “discordia” y dijo: sí profesor, yo y en contra del catamarqueño ese, señalándome. Me hizo parar el profesor y nos calzó a ambos sendos guantes de boxeador. Bueno, sáquense la bronca ahora dijo y comenzó una dura pelea, el pampeano era duro pero yo era un peleador nato y el combate se extendía cada vez con más dureza, teníamos la cara ensangrentada pero no nos detenían, seguimos golpeándonos ferozmente por un muy largo rato hasta que por fin el profesor declaró empate.

Para abreviar, en todas la clase siguiente alguien pedía pelear con migo, repitiendo escenas como las contadas. Por eso tomé la decisión de irme de esa escuela, se lo hice saber a algún celador y éste seguramente se lo contó al director. Recuerdo que una día cerca de las 2 de la tarde, éste me hizo llamar a su oficina, era un sacerdote mayor, alto y voluminoso, me dijo que lo acompañara a dar un paseo por la escuela, entre consejos y consejos me iba mostrando las casi nulas salidas que tenia la escuela generalmente paredes altísimas hasta conducirme a la puerta principal, la que se ve en la foto. El director me dijo: bien si te quieres escapar de la escuela ya sabes que hay una sola posibilidad, salir por esta puerta, pero claro tendrás un único problema, deberás pasar por sobre mi cadáver.

Era un día jueves, por una pequeña puerta que daba al río Lujan había una pasarela de madera suspendida por cables y los alumnos de la ciudad de Luján podían ese día ir a sus casas mostrando un pase que los acreditaba. Fui al dormitorio y me acerqué a la cama de uno de esos alumnos, vi su pase sobre la cómoda y le dije:
- ¿Te vas?,
- Sí me contestó.
- Pero tienes una mancha en los dientes ¿por que no te lavas?
- Claro y tomó un cepillo dirigiéndose al baño que quedaba lejos.

Tomé entonces su pase y fui corriendo a la cola de los que estaban saliendo, me puse atrás del penúltimo y como se quejaban amenacé con pegarle al que le quité el lugar, éste obedeció por el miedo que me tenían ya que sin quererlo me habían transformado en un destacado boxeador. Mirando para otro lado di el pase y una vez afuera corrí hasta el puente colgante y de ahí hasta la basílica donde me escondí debajo del altar. Esperé la noche, antes de que cerraran salí y me dirigí a la estación de trenes a unas 12 cuadras de allí. Como no tenía dinero esperé que el tren se pusiera en marcha, lo corrí y me subí en el furgón de cola.


A la izquierda Colegio Ntra. Sra. de Luján, río Luján y a la derecha abajo Basílica de Luján

Pero se largó una lluvia torrencial que me empapó y hacía bastante frío, estaba a la intemperie ya que el furgón de cola tenía la puerta cerrada, como a las 4 de la madrugada llegué a Buenos Aires y fui caminando desde plaza Miserere al departamento de mi madre en Azcuénaga y Santa Fe. Cuando me vio no podía creer y casi ni me reconoció.

Se armó un tremendo lío y tuvieron que llamar a mi padre que estaba en Tinogasta, mi madre fue a retirar mis pertenencias en Luján, el director estaba compungido por haber permitido que se le escapara un alumno. Le pidió que me llevara a un psiquiatra.

Unos días después mis padres me llevan a un psiquiatra, me hizo pasar primero a mí y me preguntó cual era mi problema, le dije que yo en Tinogasta vivía una vida maravillosa, que era feliz, que tenía muchos amigos, que tenía una moto que la consideraba una extensión de mi organismo, que nunca estaría conforme si me llevaran a vivir lejos de mi ambiente, que prometía estudiar mucho si me dejaban volver a Tinogasta, etc. El psiquiatra después de escuchar mi alegato atinó a decir que él también haría lo mismo si tuviera que elegir entre vidas tan disímiles.

Luego pasaron mis padres y al salir me dijeron que me llevarían de vuelta a Tinogasta. Así es como vuelvo a hacer el resto de 3º año en la Escuela Normal junto a los compañeros de la foto pero las diversiones fueron muchas y el estudio no tanto y al año siguiente me llevaron a estudiar al Colegio Nacional de Catamarca. De ahí que en estas fiestas de la promoción 62 voy como invitado por adopción ya que realmente me recibí de bachiller en el Colegio Nacional de Catamarca.

domingo, 18 de mayo de 2008

37 - El motociclismo

La ansiedad crecía con los minutos que se hacían eternos, era una carrera contra el tiempo que jugaban las campanas de la iglesia para anunciar el año nuevo de 1960 y la bocina de la locomotora del tren anunciando su llegada al pueblo. Pero ¿cuál era el motivo de tanta ansiedad? Sabíamos que en aquel tren llegarían nuestras motocicletas, las que ganamos en buena ley a nuestro padre cuando apostamos, mi hermano y yo a que pasaríamos de año en el secundario eximiéndonos en todas las materias sin llevar ninguna a marzo.

Casi simultáneamente con las campanadas se escuchó llegar el tren y exigimos desaforados que fuéramos a la estación a retirarlas, solo la comprensión de nuestra euforia pudo convencer al jefe de la estación, don Brizuela, que nos la entregara a esas horas de la madrugada, mi padre alquiló un camión que llevó las motos a nuestra casa. Las bajaron en la calle y de inmediato saqué mi Zanella Ceccatto de su embalaje y corrí por las calles de Tinogasta estrenando una nueva vida, una sensación de felicidad y libertad indescriptibles, que duraría los mejores diez años que recuerde. Esa noche no me acosté, prendí una vela y me quedé contemplando la moto a la espera del alba para poder salir a retozar del viento, sentir el perfume de las damas de noche que flotaban hasta el amanecer, dueño de la magia de los campos y de las montañas de mi querido Tinogasta.

Siendo muy pocos los de mi edad que tuvieran moto, me acerqué a un círculo de motociclistas bastante mayores, que me obligaron a adelantarme a mis recientes 15 años. Es así como me hice amigo de Tirso Irazu, un excelente mecánico con el que pronto entré al mundo de las competencias motociclísticas. Tirso a su vez era guitarrista y cantor de un conjunto folclórico, “Los Abauqueños” junto a los hermanos Veco y Tuco Chanampa, el “flaco” Campos y otros que eran excelentes y viajaban a presentaciones en festivales en otros pueblos.

Un día se organizó la primera carrera de motos en la localidad de Santa Rosa y un señor apodado “El Bulla” Carrizo, que tenía una moto CBS me la ofreció para que la corriera, Irazu la “preparó” para competir con varias motos de la escudería del alemán Guillermo Cron. Como participé activamente como “ayudante” de Tirso, quien me enseñaba los secretos de su oficio terminé pasando durante años días y días en su taller .

Llegó el día de la gran carrera, participaban numerosas motos, entre ellas una pequeña pilotada por un personaje del pueblo “Pincho” Blanco, hombre “viejo” comparado con el resto. Tirso me había dado la instrucción precisa de no abusar de la potencia de la CBS ya que despertaría sospechas de que la “preparación” estuviera fuera de lo reglamentario. Largamos y mi moto tomó de inmediato la punta y embargado por la emoción corrí a toda furia entre el estruendo de unas 30 rugientes máquinas. Cuando comprobé que le había sacado más de una cuadra al segundo quedé estupefacto cuando vi en una de las vueltas del circuito, que Pincho Blanco iba delante mío, sin analizar lo sorprendente del caso aceleré para pasarlo pero varias vueltas más adelante nuevamente estaba delante mío lo que me decidió a ponerme a máxima potencia hasta el final de la carrera. Cuando me bajaron la bandera a cuadras había sacado siete cuadras de ventaja al segundo.

Al dar por finalizada la carrera se armó un tremendo lío porque Krohn pidió que mi moto vaya a parque cerrado para abrir el motor y determinar si hubo retoques fuera de reglamento. A esto Tirso dijo que si le abrían la moto que él había preparado exigiría que abrieran también las siete preparadas por Krohn, donde se notaría que todas tenían “cruce de lumbreras” pero las de él estaban mal hechos. Parece que esto disuadió a Krohn y me dieron ganador de la primera carrera de motos de Tinogasta.

A la noche hubo un baile con entrega de premios, cuando me dieron la copa fui hasta la mesa de mi escudería pero Tirso me la llenó de Champagne y me pidió que la llevase a la mesa de Krohn y les invitare. Tuve que atravesar toda la pista bajo la mirada de la numerosa concurrencia, pero cual fue mi sorpresa cuando Krohn me rechazó la invitación y con las orejas rojas de vergüenza tuve que volver con la copa llena a mi mesa.

Posteriormente participé en decenas de carreras y como espectáculo final me paraba sobre el asiento extendiendo los brazos frente al palco de las autoridades, Tirso también comenzó a hacer espectáculos al final de las carreras con una Gilera 500 pero subiéndose al tanque de combustible. Al tiempo yo también me subía al tanque pero Tirso para no ser menos, comenzó a subirse sobre el manubrio de su pesada moto cosa que admito jamás me animé a hacer.

Aclaro que Pincho Blanco, que participaba solamente para agregar humor a la carrera cortaba el circuito por la mitad y esa era la razón por la cual aparecía delante mío.

domingo, 4 de mayo de 2008

36 - Recuerdos de la infancia

Mi hermano y yo nacimos en Buenos Aires, donde pasamos parte de nuestra niñez con el afecto de nuestra familia materna. Aún vivía nuestra abuela, la única que conocimos y Rosa era nuestra segunda madre. Todos los años íbamos a visitarlas.

En Buenos Aires con nuestra tía Rosa


En “Istataco”, Medanitos, Tinogasta, Catamarca


En el capítulo “La finca Istataco”, se insinuó la vida “espléndida” que tuvimos en ese escenario amplio y diverso, con enormes bosques de algarrobos, un río ancho, lleno de vegas, lagunas y pantanos, poblado por variadas aves: patos, teros, garzas y sus campos poblados de zorros, liebres y quirquinchos, atraían a muchos cazadores, había cantidad de caballos, bueyes, ovejas, cerdos, en fin todos los animales domésticos. Pero también estaban los salvajes, centenares de burros , caballos, mulas que se habían hecho cimarrones, vivían en esas enormes vegas con sus pezuñas enruladas como tirabuzones.

Gran cantidad de obreros trabajando en las viñas, en los alfalfares, cosechando y trillando semilla de alfalfa, hortalizas, chacras; había un aserradero que producía parquet de algarrobo, una caldera a vapor que movía las maquinarias, tocaba un fuerte pito a las mañanas para llamar los obreros al trabajo.

Un enorme camión GMC de tres diferenciales y diez ruedas acarreaba los grandes troncos de algarrobo por entre médanos gigantescos, abasteciendo el aserradero donde se fabricaba el parquet.

Cada uno de nosotros tenía su caballo, con monturas de cow boys , recuerdo a mi querido “Centella”, teníamos ponys , perros, el mío se llamaba “Pucho” y el de Quique “Pompi” y lo que fue más insólito: teníamos sendas guaridas en el bosque, la de Quique se llamaba “Guarrañau” y la mía “San Salvador”.

Al cumplir 5 años, mi madre que era maestra comenzó a enseñarnos en Istataco, pero como asistir a la escuela era obligatorio y varias veces se presentó la policía para averiguar por que no concurríamos, ella les mostraba los certificados en los que rendíamos como alumnos “libres” en Buenos Aires. Pero como esta situación no duraría mucho, decidieron trasladarse a Tinogasta para que fuéramos a una mejor escuela.

Recién llegábamos a la nueva casita en el fondo de un terreno en Tinogasta, mis padres habían dejado un amplio espacio adelante, donde después construyeron una casa más amplia. Había una higuera a orillas de una acequia que pasaba por los frentes donde solo algunas casas tenían veredas. Las acequias recorrían casi todas las calles del pueblo y en cada esquina los “sifones” permitían el paso del agua de riego por tubos subterráneos, no había asfalto ni cordones, transcurría el año 1953.

Enrique 8 años y César 7, recién llegados a Tinogasta en la casita del “fondo” en Copiapó 361

Es así que Enrique con 8 años ingresa por primera vez en la escuela Adolfo P. Carranza de Tinogasta, directamente a tercer grado y yo a segundo, iniciábamos la tercera fase de nuestra agitada infancia.

No olvidaré aquella primera mañana, me sentía un extraño, no lograba aceptar que mi mundo se hubiera reducido de tal modo a ese pequeño terreno en un pueblito de gente desconocida, para colmo unos chicos que pasaban por el lugar, estando bajo la sombra de la higuera me vieron y me comenzaron a insultar, seguramente les habré contestado algo porque me tiraron un hondazo que me pegó en la panza produciéndome un gran dolor. Veníamos de vivir en un paraíso propio, un paraje que por más que la recorríamos nunca pudimos terminar de conocerlo, ni después de grandes, con todo lo que hicimos, pudimos conocer más que una parte de ese escenario único.

Discutimos esa mañana con unos chicos de al lado separados por un alambrado, Mario y Chito Gómez, pero pronto nos hicimos amigos inseparables y compartimos muchos años de aventuras. En frente vivían varios personajes, Don Gregorio Carrizo (Don “Goyo”) tenía un caserón con una vereda muy alta donde un caballo que ataban a un árbol, dormía la siesta apoyando la cabeza en la vereda. Era una pensión que dirigía su buena y trabajadora esposa doña Ester.

En frente, más al sur había otro “Mario”, su casa tenía también una vereda alta, un día fuimos a conversar con él colgando nuestras piernitas de la vereda, cuando apareció de pronto el padre, don Ramón Carrizo, empleado de correo, quien nos increpó diciendo: no, no, no... esta vereda es para chicos peronistas así que ustedes a ver si se van a su casa....

Otro personaje alegre y dicharachero era Aldo Carrizo a quien llamaban “el Manshana”, un empleado de vialidad que andaba en una bicicleta, era hijo de don “Goyo”. Por las noches se juntaba a hablar en altas voces con otro personaje de la cuadra de apellido Cerda, en la esquina de Copiapó y Uriburu y se reían con carcajadas tan sonoras y graciosas que se escucharían en todo el pueblo.

La luz se apagaba a la una de la madrugada y el pueblo se sumergía en el silencio bajo un límpido cielo; pero el silencio, pronto daba paso a los cantores de serenatas. ¡OH! si volvieran aquellas vivencias, eran como espíritus que salían de la sombra, melodías encantadas que se confundían con las estrellas, todo era tan dulce y distinto, tan humano ...

Por la misma vereda hacia el norte, vivían los Cantaruti, dos hermanos eran nuestros amigos; el terreno de la casa daba a la parte de atrás de un cine en construcción de don Santos Saris que tenía dos ventanas abiertas. Todavía se ve el profundo desgaste de los ladrillos de ambas ventanas de tanto que saltábamos hacia los salones donde realizábamos todo tipo de pillerías, en el lugar estaban instaladas las máquinas de proyección.

Había numerosos grupos que jugábamos a las bolillas. ¡Que tiempos aquellos! El bullicio y la algarabía cuando jugábamos a la “porra”, al “triángulo” al “ojito” o al “hoyito” bajo la gran mora que separaba nuestra casa de la de los vecinos Reinoso. Términos como “anchera”, “canfirola me vale” o el temido “capito me vale” eran parte del nutrido vocabulario que se imponía cuando alguno sacaba desafiante su media con bolillas, que intentaría llenarla “cupilando” a los demás. Las “Piedras”, la “poshi piedra”, las “huesas” eran las que se apostaban y las “teras” y los “rulis” las que se “tincaban”; apostar la “tera” era el fin, el último recurso.

Cuando observo a los niños actuales jugar en soledad con máquinas electrónicas, pienso en la suerte que tuvimos los de nuestra generación de haber pasado nuestra infancia en aquel tiempo emocionante, rebosante de vivencias, de participación, de protagonismo, el alma humana desplegando todos sus sentimientos a cada instante, en fin volviendo a casa como dice Ernesto Sábato, habiendo vivido un día completo.

Pero esta tercera etapa de nuestra infancia iba a durar poco, después de hacer 2º y 3º grado en Tinogasta nos llevaron nuevamente a Buenos Aires, esta vez a un internado de curas rigurosos: el colegio San José, era un enorme y prestigioso colegio que ocupaba una manzana, de donde habían salido muchas de las grandes figuras de la historia argentina, fue para nosotros una gran tristeza ver que nuestro mundo cada vez se hacía más pequeño, ahora solo contábamos con una cama donde nos abrazaríamos a los recuerdos de nuestra tierna infancia, en un enorme dormitorio que compartíamos con niños desconocidos.


En 4º grado colegio San José de Buenos Aires ¿cuál es el autor?

Estaba en este colegio cuando se desencadenó el bombardeo a Plaza de Mayo unos meses antes de la caída de Perón a quien conocí personalmente en uno de los desfiles escolares en dicha plaza.

Nos exigieron dejar el colegio y nos llevaron a la casa de una tía en la calle Uriburu. Desde un balcón, veía a los aviones a reacción Gloster Meteor de la Marina como abrían unas escotillas en la panza y lanzaban las bombas que caerían en Plaza de Mayo, al rato pasaban camionetas repletas de cadáveres y heridos. Esa noche simpatizantes peronistas quemaron varias iglesias de Buenos Aires incluyendo la Curia Metropolitana.

Tres meses después vivimos la Revolución Libertadora que merecería todo un capítulo contar por las increíbles cosas que vimos y que nos pasaron.

Al año siguiente fuimos al colegio San Miguel en la calle Larrea donde fui compañero del hijo del Presidente de la República, Pedro Eugenio Aramburu, él también se llamaba Pedro, pero al poco tiempo se fue posiblemente porque el padre ocupó la quinta presidencial de olivos.


La primera comunión en el colegio Del Salvador (observen algunos niños de smoking) ¿Cuál es César y cual Enrique?

Pocos años vividos y demasiadas caras conocidas auguraban una existencia turbulenta, más adelante el destino mostraría todo su rigor, quedando estas anécdotas como episodios de poca importancia.

Al volver en las vacaciones ya estaba terminada la nueva casa en Copiapó 361 (Foto actual)

miércoles, 30 de abril de 2008

35 - La Finca Istataco

Para que se entienda como el destino prepara los escenarios, para que los sucesos cambien la fisonomía de ciertos lugares y contribuyan al asentamiento de gentes, que luego formarán pueblos y darán lugar a múltiples historias, me veo obligado a hacer una brevísima síntesis que en última instancia explicará por que estoy escribiendo esto en abril de 2008.

La familia de mi padre como todas las de la época era bastante numerosa, contaba con seis hermanos: Ramón, Rodolfo, Armando, Juan, Víctor, Humberto y dos hermanas: Sofía y Teresa.
Ramón el mayor, se había ido a vivir a Buenos Aires donde se casó y tuvo dos hijas. Tenía una buena posición social y económica e influyó para que todos sus hermanos fueran a estudiar a esa ciudad. Mi padre justamente estudió en el Colegio Nacional que todavía existe.

Humberto Cuello en su época de estudiante en Buenos Aires
Su hermana Sofía [1] en otro colegio, era compañera de estudios de Aurora Roca, con quien se recibieron primeramente de maestras.

Aurora Roca en su época de estudiante en Buenos Aires

Humberto vuelve a Tinogasta ya que Armando, que se había recibido de Ingeniero Agrónomo en La Plata también lo había hecho para hacerse cargo de la propiedad familiar llamada “El Retiro” en la Villa San Roque. Si bien ésta era una propiedad extensa aún no tenía los olivares que hoy ostenta y que fueran los más grandes de la provincia de Catamarca hasta el advenimiento de los “diferimientos impositivos” que significaron inversiones millonarias extra regionales.

Pareciera que la ambición de estos hombres no “cabía” en esa extensión de unas 100 Has y decidieron comprar otra propiedad en Medanitos para que una vez canceladas las deudas se intercambiara con la parte de Humberto en la hacienda familiar cosa que así sucedió.
Es en agosto de 1938 cuando, Armando Antonio Cuello y Humberto Celestino Cuello compran al abogado de La Plata Dr. José V. Figueroa y a Luis Cantarell de Catamarca una finca en Medanitos denominada “Istataco” de 660 Has.

En esta finca, un lugar deshabitado, la lucha por dominar la naturaleza bravía, pone a prueba un temple de recia fortaleza. Humberto encausa las aguas del río Abaucán por medio de una técnica simple pero ingeniosa; como el nivel del fondo del río bajaba por las crecientes por debajo del nivel de las tomas, cruzó alambres de orilla a orilla con ramas colgantes que al disminuir la velocidad del agua producían la sedimentación de la arena que pronto recuperaba el nivel perdido.

Para abreviar digamos que una vez que estas tierras se pudieron regar y cultivar, el destino encontró el momento oportuno para jugar su carta. En un viaje que Humberto realiza a Buenos Aires, su hermana Sofía [1], íntima amiga de Aurora Roca y siendo ambos solteros, los presenta.
Aurora Roca, mi madre, representaba una idiosincrasia casi diría opuesta a la de Humberto, este último de vieja raigambre norteña, conservador, cuyo origen se pierde hasta llegar al alto Perú y de allí a la España contrareformista de donde provienen sus ancestros, se encuentra con una mujer de formación moderna y racional, al tono con una gran metrópolis cultural como Buenos Aires que representaba una avanzada europea principalmente influenciada por Francia e Inglaterra. Aurora era profesora de francés en la Alianza Francesa y traductora simultánea, pero seguramente nunca imaginó que su destino estuviera tan lejos del París soñado.


Hermanas Roca: Aurora y Rosa, solteras, e Isabel, junto a su esposo e hija.


Humberto y Aurora en calles de Buenos Aires, el destino hará que pronto se encuentren.

Se casan, ella sin tener la menor idea de lo que encontraría llega a su nuevo hogar en Medanitos, Tinogasta allí por 1943.

Rancho existente en Istataco al tiempo de la llegada de Aurora Roca


Humberto Cuello en Istataco, en el duro comienzo.

Pero Aurora no se dejó amilanar por el escenario, por el contrario, ese mismo día comenzó a volcar toda la racionalidad que las circunstancias exigían, reorganizó el personal, ordenó las cuentas de la incipiente empresa y con la fortaleza de voluntad y visión de Humberto en pocos meses comenzaron a gestar un emporio de trabajo y producción que dió ocupación a centenares de obreros.

Istataco en los comienzos, en este lugar hicieron la nueva casa. Obsérvese la loma al fondo que servirá de referencia en las fotografías siguientes.


En dos años hicieron la nueva casa:

La nueva casa, diseño de mi madre que en la foto me tiene en sus brazos.


Plantaron muchas hectáreas de viña y alfalfares, tuvieron numerosa hacienda, instalaron un aserradero donde producían parquet de algarrobo.

Caldera Ruston & Proctor fabricada en Lincoln Inglaterra que llegó andando desde Tinogasta hasta Istataco para sorpresa de quienes la vieron pasar por todos los pueblitos.



Enrique (Quique) a la izquierda y el autor a la derecha en sus respectivos caballos al fondo nuestra casa de campo diseñada por mi madre y construida por Nicolás Sequer de Fiambalá.


El Kaiser que adquirieron y al fondo la finca en sus comienzos.

Vista de la finca “Istataco” en Medanitos (Toma del año 2000 desde la loma)

[1] Una biografía de Zoila Sofía Cuello Díaz puede verse en:

http://www.dominicastuc.org/content/documento/documento/000/000/029/7VcNAMPG.pdf