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miércoles, 23 de enero de 2008

24 - Los ochenta

Al comenzar el blog anticipé a los amigos que intentaría contar la historia de “La Barra” en 20 capítulos, llegamos al 23 y no pudimos salir de la década de los 70. Es cierto que salimos de la cronología en varias oportunidades pero era una forma de quebrar la monotonía de una historia que interesaría principalmente a los miembros actuales, pero con el tiempo advertí que hay muy pocos con conexión a Internet por lo que maticé con narraciones interesantes de viajes internacionales que son de de interés general.

Para avanzar a la actualidad debo contar una década por capítulo y los 80’ se puede decir que todo cambió para el grupo, se había cerrado la confitería “La Americana” donde nos reuníamos y comenzamos un largo peregrinar por diferentes lugares, fuimos a la confitería “Amigos” de los hermanos López donde pasamos varios años, luego cambiaron de rubro y fuimos a la de Santiago Aguilera, en 1983 falleció mi padre, antes había fallecido otro grande de las discusiones, Guillermo Baracat Addad y así siguieron apareciendo cada vez menos veteranos en las fotos. Pero “La Barra” siguió adelante con la incorporación de una nueva y numerosa camada de integrantes, para citar algunos, se agregaron personajes como Luis Castaño, Overdan Ferreyra que reemplazó a su padre que también era miembro de La Barra y muchos otros de aproximadamente esa edad.

En Tinogasta, en los 80 se profundiza una campaña de reconversión vitícola que había iniciado un tiempo antes la Agronomía de Zona, con los ingenieros Evans y Sosa, el enólogo Luis Cuello y el principal práctico en injertación don Ramón Mamaní, seguida posteriormente por el Ing. Jorge Casas, estos últimos transferidos al INTA desde donde propagaron por todo el departamento la colección de uvas sin semilla del Ing. Gargiulo de Mendoza.

En 1984 un creciente feroz golpea a Medanitos quedando el lecho del río varios metros por debajo del nivel de las acequias, un aluvión nos tapa gran parte de los viñedos.

Aluvión en Istataco

El esquinero que se ve en 1º plano debía estar a 2,10 m del suelo quedando tapado el parral a la altura del follaje. Al cortarse el riego por 7 meses perdimos gran parte de los cultivos. Era presidente Alfonsín, quien envió un crédito blando para la zona de emergencia a través del banco de Catamarca. Pero en la provincia gobernaban los peronistas Saadi.

Siendo nosotros los principales afectados de Medanitos y contradiciendo mis teorías de que jamás se deben sacar créditos, me presenté, sobretodo teniendo en cuenta que la finca Istataco era una propiedad indivisa y vulnerable por el fallecimiento de su principal dueño don Humberto Cuello. Pero ¡oh sorpresa! cuando hablo con el gerente me dice que la partida se había agotado, no quedando ni un centavo para nosotros. A los días comenzaron a llegar autos 0 Km que compraron personas de Tinogasta afines al gobierno “justicialista” con el dinero enviado por Alfonsín para la zona de desastre.

Lo anterior precipitó la sucesión y división de la finca, retornando en 1986 justo 10 años después de que me habían “despedido” de mi trabajo en 1976 cuando había alcanzado a producir casi un millón de kilos de uva gracias a una duplicación de los viñedos y la compra de 3 tractores, una topadora, una cosechadora, galpones y varios vehículos, realizadas durante mi gestión como gerente desde 1970 hasta 1976.

Una vez en posesión de mi parte en 1986, puse un tractor a sacar la tierra del aluvión de 4 cuarteles afectados, tarea que duró 6 años. Al mismo tiempo y en razón del bajo precio de la Cereza, realizo una injertación de 7 Has de blancas sin semilla, que se siguió repitiendo en los años siguientes hasta erradicar toda la uva Cereza.

Istataco, 1986 iniciamos la tarea de sacar la tierra del aluvión.

En Tinogasta, en 1986 comenzamos a trabajar la pasa de uva para una firma exportadora de Mendoza lo que me posibilitó trasladarme al nuevo establecimiento y financiar las cuantiosas inversiones en la finca Istataco. Una vez en el nuevo establecimiento comencé a trabajar para la poderosa empresa Nucete de Aimogasta que compraba la totalidad de la producción del departamento para exportarla al Brasil.

Una gran cantidad de innovaciones fueron necesarias para poder trabajar hasta el nivel de fraccionamiento unos 600.000 kg de pasas por año a veces en tres turnos las 24 horas del día.

Fue necesario contar estas realizaciones personales para que se entienda lo que sucedió en la década siguiente cuando desarrollamos la variedad “Nevado” y la pasera de 100 m de largo donde intervino toda La Barra en su diseño.

Así terminaba una década de cambios profundos tanto para el grupo como para Tinogasta.

sábado, 12 de enero de 2008

23 - La foto

Habiendo viajado a la ciudad de Buenos Aires y encontrando por fin la foto de “La Barra” que quería agregar al principio del blog y que tanto busqué sin encontrarla en Tinogasta, decidí publicarla como un nuevo capítulo en lugar de avisar que la agregué en el capítulo (4) Los discursos, donde correspondía ir por los temas que se trataron en ese capítulo.

Haré una breve semblanza de cada uno de los personajes que aparecen en la foto tratando de reflejar el tiempo vivido, lamentando que había más personas pero que no aparecen en la
imagen.

Hotel de Turismo año 1974

La Barra, tradicionales cenas en el Hotel de Turismo año 1974, de izquierda a derecha: Faruk Cabur (recortado),Pedro Laluf, César Cuello, Humberto Orquera, “Negro Saleme” (oculto), Carlos Navas, ¿?, Armando Agüero, Roberto Sarquís, Carlos Capardo, Humberto Cuello, Alberto Villacorta, José Herrera, Mustafá Assad, José Herrera y Eduardo Herrera.

Faruk Cabur era un activo comerciante, continuador de su padre de origen libanés. Manejó distintos rubros, en la época del “rodrigazo” poseía una casa de electrodomésticos pero las vicisitudes de un país imprevisible lo perjudicaron apareciendo al tiempo con otro rubro.

Este pintoresco personaje ha sido nombrado varias veces en este blog ya que es con quien más discutimos de religión, siendo musulmán junto a Pachá, que no sale en la foto, chocaba constantemente con una mayoría agnóstica o decididamente católica.
Contaba que su padre entre tantas cosas que vendía tenía bajo un mostrador damajuanas con un vino mal elaborado que explotaban con estruendo, era tal el temor de acercarse por esa parte que solo una empleada entrada en kilos tenía el suficiente coraje para arrastrarlas con un bastón y animarse a sacarles el corcho para tirar el vino y así poder vender la damajuana vacía.

Siguiendo por la izquierda se encuentra “Pico” Laluf, hijo de Pedro “Pipo” Laluf que en ese tiempo era el empacador de pasas más grande de Catamarca con varios establecimientos agroindustriales que daban trabajo a unos cien empleados.

El siguiente, el autor del blog junto a Humberto Orquera y a Armando Agüero (primero de la derecha al fondo), conformamos el grupo del Centro de Viñateros que produjo los imprevistos resultados narrado en el capítulo (2) Del truco al debate. Orquera fue una persona de importancia para el autor ya que en el año 1976 tras una situación desafortunada, mi padre y mi hermano me separaron de la sociedad familiar a la que había entregado todo mi esfuerzo, enterándome de tal circunstancia en una institución bancaria. Ayudándome a superar este incidente, Orquera me dio trabajo en su finca de La Puntilla donde me desempeñaba como obrero clavador de cajones hasta que por fin decidimos la construcción de maquinarias procesadoras de pasas que tenía planificadas con lo que inicié mi propia empresa.

“Negro” Saleme, agricultor y minero, trabajaba las famosas canteras de mármol ónix en La “Coipa” más allá de Chaschuil en la Cordillera de Los Andes. Orador vehemente, se destacaba por tratar sobre toda clase de temas, característica heredada por su hijo Pedro Saleme.

Carlos Navas Guerrero, sanjuanino, llegó a Tinogasta como gerente de “Bodegas y Viñedos Santiago Graffigna SA”, más adelante intendente de Tinogasta, también vehemente orador y muy activo participando en toda clase de eventos del departamento.

A la derecha al fondo Armando Agüero, de quien ya se hicieron referencias en varias partes del blog. Fue director de escuela, comerciante y viñatero. Gran orador, ambientalista y escritor, tanto dentro de “La Barra” como fuera de ella sus discursos estuvieron presentes en casi todos los eventos sociales.

Roberto Sarquís, importante comerciante que en un momento fue propietario de casi la mitad de la calle principal próxima a la plaza, su hijo “Negro” Sarquís también presente en esta cena pero no sale en la foto, fue parte de la sangre joven de La Barra que alegraba con su humor las largas noches de discusión y los periplos por lugares insólitos como la mina de “los Aparejos” en la alta Cordillera donde también fue Navas, Sierralta, el autor y otros amigos.

Carlos Capardo, oriundo de Santiago del Estero, director de la Escuela Industrial, miembro infaltable de La Barra, excelente amigo y persona.

Humberto Cuello, decano de La Barra, inició el emprendimiento agropecuario “Istataco” en Medanitos, venciendo al bravío río Abaucán con una técnica nueva en la zona.

Jacinto Villacorta, bancario, otro miembro infaltable de La Barra, de un humor sutil y sagaz, lo recordamos siempre como un gran amigo.

José “Yusi” Herrera, comerciante, político (fue senador provincial) y viñatero, miembro consuetudinario de La Barra.

Mustafá “Chacho” Assad, comerciante y político (fue concejal de Tinogasta).

José Elías Herrera, comerciante, industrial, político (fue diputado provincial).

Eduardo Herrera, hermano del anterior y miembros de una importante familia de comerciantes e industriales del departamento.

Como fue dicho en los primeros capítulos, esta foto muestra el hecho poco común, sobre todo si lo referimos a la actualidad, de la integración en un único grupo de varias generaciones. No solo tenía la ventaja de ser una forma de transmitir experiencia desde los más viejos a los más jóvenes, fuera del ámbito familiar, sino la de que todos eran protagonistas y no solo espectadores.

Esta foto correspondía al capítulo de “Los discursos”, porque era norma que a los postres, todos, sin excepción, debían pronunciar algunas palabras, era como una escuela de integración social, como un preparatorio para que los jóvenes ingresemos a la vida por la puerta del diálogo, la convivencia civilizada, las pautas mínimas de buena educación, todas las virtudes, lamentando decirlo que hoy parecen haberse perdido.

Otra cosa que se deduce y lo revela el blanco y negro de la foto, es que en aquella época no había llegado la televisión a Tinogasta, ésta según la opinión de muchos fue la causante de la desintegración de la vida social en nuestro pueblo. Nuestra barra sobrevivió por algo que es difícil de aceptar para muchos pero de lo que tengo pleno convencimiento: no es lo mismo ser protagonista que espectador. La televisión puede tener un bue programa pero es una calle de una sola mano. El diálogo entre amigos es una avenida en la que se interactúa y se aprende hasta de los propios errores, más allá de lo intrascendente que pudiera ser el tema tratado.

Yéndonos atrás en el tiempo, recordamos que a los bailes en los clubes concurría toda la familia: los abuelos, los padres los hijos, los nietos, todos nos divertíamos por igual.

Club Juventud Unida año 1952

Baile en el Club Juventud Unida año 1952, abuelos, padres, jóvenes y niños compartiendo la velada.
De alguna manera era una sociedad jerarquizada, la juventud actual, se avergüenza si el padre entra a buscar a su hija en un “boliche” y dentro del boliche bailan suelto creyéndose muy “piolas”.

Salió en el diario la vez pasada, una entrevista que le hacían a una importante ejecutiva norteamericana que viajaba frecuentemente a Argentina a bailar tango, le preguntaron cual era el motivo de hacer estos viajes tan sacrificados a lo que contestó: porque bailando tango me siento por fin entre los brazos de un hombre. La entiendo a esta señora porque a nosotros nos gustaba muchísimo abrazar por la cintura a las esculturales chicas de la época.

Alguien dirá que cada época tiene sus costumbres lo que es cierto, pero la juventud actual, no toda, manifiesta pertenecer a una sociedad desvirtuada, como si los mayores no hubieran podido o sabido transmitir valores elementales de educación y respeto. Los más de 50 insultos con palabras soeces que enviaron a este blog, supuestamente jóvenes ya que me tratan de “viejo” y no pongo los adjetivos, no solo hacen quedar muy mal a Tinogasta sino a sus padres porque quizás ese vocabulario inmundo que utilizan sean las palabras corrientes en sus hogares.

domingo, 21 de octubre de 2007

5 - El gran debate

Para resumir en pocas palabras los temas que mas preocupaban al foro diremos que partían de una impresión contradictoria: los veteranos por una parte contaban de un pasado de grandeza relacionada al hecho sin dudas cierto e importante de que hasta avanzado el siglo XX Tinogasta era un verdadero puerto seco y los jóvenes o recién llegados por otra parte, preguntábamos por los vestigios de esa grandeza. ¿Qué había pasado?, ¿acaso todos los pueblos importantes no dejan plasmado en obras las señales de su esplendor?.

Realmente existía un importante comercio con Chile, enviando desde los campos de engorde ganado en pié a través del paso de San Francisco por medio de arrieros e importando desde los puertos del pacífico manufacturas de origen británico.

Con anterioridad hubo desde Tinogasta un importante comercio de mulares que posiblemente se vendían en la feria anual salteña de Sumalao donde se reunían entre ochenta y cien mil mulas con destino final la Villa Imperial de Potosí en Bolivia donde los españoles las usaban en la industria minera y el traslado de mercancías.

Las narraciones de los veteranos comenzaron a gestar sospechas sobre la sensatez con que se manejaron los recursos del comercio internacional. Habitualmente el regreso de cada “misión comercial” pareciera que daba origen a fiestas interminables, digamos que duraban varios días.

Anécdota:

Cuentan que un personaje habitué en estas tertulias en casas de “La Orilla”, una vez sacaba a bailar reiteradamente a la esposa de un gaucho que estaba presente hasta que por fin perdió la compostura y lo desafió a pelear a don Néstor Oviedo, quien aceptó de inmediato el desafío pero propuso al retador que para no interrumpir la fiesta subieran a un techo y pelearan allí.

Rápidamente colocó una escalera y todo un caballero le dio paso en primer lugar, una vez que el gaucho subió al techo, don Néstor sacó la escalera y corrió presuroso a continuar con el baile interrumpido.

Aunque parezca un cuento, la anécdota fue cierta y una vez consultamos a un hijo de don Néstor sobre las impresiones que pudo recoger de tantas historias que se la adjudicaban al padre. Es así como nos indicó que si queríamos averiguar sobre los vestigios de las riquezas que abundaban en la “próspera Tinogasta”, excaváramos bajo los olivos de La Orilla y allí encontraríamos en estratos superpuestos del suelo, los tapones de cerveza y vino acumulados por décadas, testimonio de cómo emplearon la riqueza en aquellas generaciones.

4 - Los discursos

Pasaban los años, había cambiado de dueño el bar: ahora era de Pedro Juaneda y la barra había crecido: surgían siempre ocasiones para reunirnos a cenar, generalmente en el hotel de Turismo y regadas en abundancia. Demás esta decir que todos concurríamos de impecable saco y corbata.


La Barra

 La Barra, tradicionales cenas en el Hotel de Turismo año 1974, de izquierda a derecha: Faruk Cabur (recortado),Pedro Laluf, César Cuello, Humberto Orquera, “Negro Saleme” (oculto), Carlos Navas, ¿?, Armando Agüero, Roberto Sarquís, Carlos Capardo, Humberto Cuello, Alberto Villacorta, José Herrera, Mustafá Assad, José Herrera y Eduardo Herrera.

 Foto agregada el día 16 10 2016

(La segunda foto fue tomada de la colección de Roberto Sarquís publicada en Facebook casi 10 años después.)

A los postres alguien dijo un discurso y nadie imaginó que fuera el comienzo de una larga, prolífica y a veces desopilante época en que nos hicimos émulos de Demóstenes, Cicerón o Belisario Roldán.

En número que a veces llegaba a los 40, tenían la obligación de hablar todos, aunque fueran simples y breves palabras, pero quienes manejaban el arte del discurso y animados por unos buenos tintos tinogasteños a veces pronunciaban varios discursos en una misma cena.

Cuentan que un día en vísperas de elecciones llegó el ex presidente Frondizi al pueblo y se realizó un acto en el que los más destacados hablaban desde un acoplado agrícola sin barandas que hacía las veces de escenario; uno de nuestros más destacados oradores, que era del partido de Frondizi, en desacuerdo con algunos planteos le espetó con verba encendida “yo, doctor Frondizi, ante estos hechos: daré un paso al costado” y lo dio, cayendo del acoplado en medio de gran tumulto.

En una ocasión, en una larga mesa nos reunimos a esperar el año nuevo, pero uno de los integrantes que vivía en la ciudad prometió acompañarnos, pero no llegaba, así vinieron los postres, que era una casata helada. Justo cuando los mozos terminaban de servirla aparece nuestro amigo, discurseador nato, quien aprovechó unas palabras de disculpas por su tardanza para acoplarlas con un florido discurso.

No hubiera sido una anécdota digna de contarse si no fuera por lo extenso de la exposición donde veíamos a la casata recorrer todos los estados de la materia hasta convertirse hacia el final de sus palabras en leche para el desayuno.

Había muerto una anciana señorita, doña Amalia Linch, mujer de bien, maestra de aquellas que no solo enseñaban en la escuela sino con el ejemplo cotidiano de su buen comportamiento, cultos y refinados modales, nos abandonaba en fin una representante de las grandes familias tinogasteñas.

Tras el funeral, al que curiosamente habían ido muy pocas personas no había suficientes hombres para cargar el ataúd, desesperadamente salimos a la calle cuando vimos pasar a mi hermano Enrique Luís que pasaba en su cupé Torino con un perro pequinés. Lo hicimos parar y siendo de similar estatura tomamos las manijas del medio, ya en el cementerio continuamos de la misma forma hasta llegar al mausoleo de la familia Linch.

Tomando la empuñadura adelante mío iba nuestro inefable orador; cual fue mi sorpresa cuando soltó su empuñadura recayendo casi todo el peso del lado derecho del ataúd en quien esto escribe, observé que nuestro amigo subió algunos escalones, giró y sacó del bolsillo de su saco unas catorce carillas de un imponente discurso.

El pequinés de Enrique había encontrado cobijo del fuerte sol bajo la sombra del cajón pendiente de nuestros brazos.

En aquella inolvidable mañana, las palabras conmovedoras que pronunciaba nuestro amigo llegaban como saetas a nuestro corazón, pero con grave rictus manteníamos difícil silencio.
Por el contrario el pequinés de Enrique, no al tanto de las reglas, rompía en desgarradores aullidos que contrastaban con el silencio de la mañana.

Cuando abandonamos el cementerio, llevábamos una sensación amarga sin poder comprender el porqué de tanta ingratitud.

3 - Las discusiones

Las discusiones religiosas

Continuando el rápido crecimiento de la barra se incorporan nuevos personajes como Faruk Cabur hijo de un próspero comerciante de origen sirio y un amigo de éste Omar Pachá que proveniente de Buenos Aires también de familias sirias, se afincó por estas tierras en 1972 siendo uno de los pocos miembros de las viejas camadas que aún participa activamente, estos pintorescos personajes son musulmanes y llegaron a ser célebres las apasionadas discusiones sobre religión que enardecían sobre todo a Cabur, ferviente religioso quien quebraba a altas voces el silencio de las noches pueblerinas cuando desde nuestra óptica católica cuestionábamos ciertos aspectos del Corán.

Tinogasta tenía en los 70 un importante cantidad de sirios y libaneses pero Cabur y Pachá eran viajeros frecuentes a la tierra de sus padres incluso estudiaron allí y fue valioso el aporte de los que conocían otras culturas.

Las discusiones sobre religión fueron recurrentes y abarcaron todas las religiones, prevalecían los agnósticos no obstante el cristianismo fue tratado exhaustivamente sobre todo para interpretar el marco histórico de occidente, llegamos a leer y discutir tratados rigurosos del tema como “El Jesús Histórico” de John Dominic Crossan.

Anécdota: Cuenta uno de estos amigos que siendo joven mientras vivía en el pueblo de Yabrud en Siria, jugaba con unos amigos a la pelota y en un determinado momento la pateó con tal fuerza que la pelota pasó por sobre una larga pared, en apariencia nada habría sucedido salvo que al volver a casa con conmoción se enteraron que un anciano que pasaba por el lugar había fallecido.

El encuentro con la historia

Debemos reconocer que si hubo un tema dominante en el foro fue la historia universal, pero no como expresiones de erudición sino como la interpretación filosófica de los hechos trascendentales que llevaron a la humanidad a su estado actual; nos preguntábamos por ejemplo cuales fueron las razones que propiciaron el desarrollo de las luminarias del pensamiento en la antigua Grecia que condicionaran en tal medida la evolución de la civilización occidental.

Las conclusiones siempre están sujetas a revisión pero fue interesante descubrir que la introducción de las vocales en el alfabeto fenicio lograda por los dorios asentados en la actual Turquía en lugares como Mileto fueron las que facilitaron el desarrollo de un lenguaje más preciso y fácil de recordar y escribir como el precursor del intercambio de ideas, base fundamental para el desarrollo de pensamientos cada vez más complejos.

Pero volviendo al foro, sin lugar a dudas fue el Dr. Samedy quien llevaba la batuta de la historia y su esfuerzo en interesarnos en ella dio sus frutos en la década siguiente. Habiéndonos renovado profundamente de una idea de aislamiento y lejanía de todo cuanto sabíamos por la escuela y las lecturas, se presentaba ahora el deseo imperativo de salir, de viajar, de conocer, de encontrarnos frente a frente con esa realidad que habíamos vislumbrado con más claridad.

A consecuencia de lo dicho y condiciones propicias, la década del ochenta fue el inicio de numerosos viajes internacionales que enriquecieron y condicionaron mucho de lo que luego ocurriría.

2 - Del truco al debate

La que contará este blog es la historia, debates y anécdotas de una barra que se formó en 1970, pero no fue la única ni habrá juicios de valor comparativos ya que solo conocimos las de las décadas anteriores, veamos los precursores.


Varios de los veteranos de “La Barra”, habían pasado una parte importante de sus vidas en el hotel de Tito García donde se realizaban famosos y muy conversados sextetos de truco, personajes como: Pepe Canónico, Emilio Pietroboni, Flores Fernández, Humberto Cuello, Rolando Alarcón, Suárez Burgo, Chacho Tello, y algunos memoriosos observadores como don Pedro Olmos (el único de los nombrados que aún es un cotidiano integrante de “La Barra”) éstos y muchos más que no recuerdo sus verdaderos nombres, hacían de estos encuentros una fiesta continuada, expresión de una forma de vida despreocupada que sería la envidia de cualquier habitante de las ciudades de nuestro tiempo. Habiendo fallecido don Tito García, el hotel cerró y ese grupo quedó disperso.


Por otra parte con la ida definitiva al Líbano en 1970 del inefable y gran amigo Omar Harb (hoy en Sonora, Méjico, con quien mantenemos en la actualidad largas y divertidísimas conversaciones por medio del videófono), finalizaba para siempre una etapa de juventud poblada de anécdotas que más bien no contarlas; al menos antes de pedirle perdón a Dios con auténtico arrepentimiento, por tantas picardías hechas que merecería un blog aparte y centenares de hojas para narrar las increíbles cosas que nos sucedieron.


Había un elemento de fondo que quizás no se comprendió bien al principio y que explica la simbiosis de estas dos grupos uno de veteranos y otro de jóvenes: algunos veteranos tenían bastante lectura, no quizás como en la ciudad, pero en Tinogasta existió la tradición de la lectura, hubo y hay familias con importantes bibliotecas.


Quien escribe, pese a su juventud, recién llegaba de pasar 6 años en la ciudad de Mendoza donde aparte de sus estudios de ingeniería, solía participar de varios grupos en calurosas discusiones de temas filosóficos, políticos y científicos.


Pero lo bueno estaba por llegar, corría el año 1973 y tras el retorno a la democracia se produjo un importante cambio en la barra: El Dr. Hugo Mott asumió la gobernación de la provincia y como tenía una empresa de salud: el Sanatorio “San Roque” , trajo de Córdoba a un médico para que lo reemplace. Así llega una de las principales figuras al seno de la barra: el Dr. Jean Claude Samedy de lengua materna el francés, no era fácil entender claramente lo que decía sobre todo por lo poco habituado de nuestros oídos al idioma de Napoleón.


Este médico de origen Haitiano, traía una importante formación intelectual, era además de médico: sociólogo y tenía un amplísimo conocimiento de la historia universal. Había estudiado en colegios religiosos donde aprendió griego y latín de gran utilidad para la comprensión etimológica de los términos.


Con estas piezas en el tablero comienza una etapa de renovación conceptual que lleva, no sin trabajo a abandonar los esquemas mentales arcaicos en los que veíamos transcurrir los días como meros espectadores a pasar en breve tiempo a asumir papeles protagónicos que derivaron en importantes transformaciones para el departamento de Tinogasta.


Un primer efecto


Si bien cada individuo tiene sus realizaciones personales, en el caso de “la barra” los hechos se confunden de tal manera que no se puede negar la influencia del grupo.

Corría el año 1974 y habiendo comenzado a declinar el precio de las uvas, Humberto Orquera, Armando Agüero y César Cuello Roca forman una comisión en representación de los viñateros para defender el precio de las uvas en contra de las bodegas basándonos en la amistad que teníamos con el gobernador Mott; éste obliga a las bodegas a mejorar las condiciones de compra pero no la cumplieron y terminaron sus representantes presos.

Ofendidísimos los bodegueros con esta afrenta deciden expulsarnos de las bodegas a los tres: o sea no nos recibirían las uvas a días de la cosecha.

César Cuello, que en ese momento producía con su sociedad familiar cerca de un millón de kg de uva tuvo que extenderlas para pasas sin contar con canchones adecuados; por esta razón con el primer viento zonda la producción quedó tapada por la arena.

Sin haberes a cobrar y sin acceso al crédito, sin existir en el país maquinarias capaces de elaborar pasas en tales condiciones, no tuvo más remedio que fabricarlas el mismo a base de ingenio, dando lugar en pocos años al nacimiento de una nueva y moderna industria basada en tecnologías vibratorias y fluido dinámicas que llevaron las pasas de uva de Tinogasta desde un desprestigio crónico que tenían a ocupar el primer nivel de calidad del país.

Queda demostrado con este ejemplo, siempre atendiendo a la cronología de los acontecimientos, el vínculo existente entre los miembros del grupo y los hechos a que dieron lugar.

1 - Introducción

El origen del nombre

Este blog se crea para difundir los pensamientos que se discuten a diario en un foro de amigos de la hermosa ciudad de Tinogasta Catamarca, República Argentina desde hace ya largos 37 años.
La "barra" como nos llamábamos allí por 1970 comenzó con la reunión de conocidos personajes de la época en un bar llamado “La Americana” en La calle Uriburu al 600 propiedad en ese entonces de Luis Slavco Grubessich recientemente llegado de Yugoeslavia junto a Don Marcos Bujnovich.


Los pioneros, Don Humberto Cuello, el mayor y por lo tanto el decano, Don José Herrera (Yusi), Don Guillermo Baracat Addad, Don Jacinto Alberto Villacorta, el Dr. Hugo Alberto Mott (al poco tiempo gobernador de Catamarca), Don Roberto Sarquís, Don Miguel Ángel Luque y por último quien esto escribe el menor de todos luciendo flamantes 25 años dieron comienzo a un extenso y rico camino de amistad y debate interminable de ideas.


Al poco tiempo comenzó a llegar la segunda camada de amigos: el Dr. Jean Claude Samedy, Humberto Orquera, Don Armando Agüero, y numerosos otros que iré mencionando a lo largo del tiempo.


Fue tal la cantidad y calidad de personas que conformaban este grupo que pronto se hizo conocida en toda la provincia; un destacado historiador de Catamarca, donde también existían barras como la nuestra, declaró una vez que la de Tinogasta era la más importante del interior de la provincia.


No es de extrañar entonces que quienes observaban este constante florecimiento del debate intelectual en ésta remota ciudad de Tinogasta nos hayan calificado de “Los Notables”, justamente uno de los autores de adjudicarnos este nombre es una de las últimas adquisiciones de “la barra”, se trata del Dr. Ramón Antolín Arce.

Como el propósito de esta primer entrega es justificar el nombre del blog, pido disculpas a la extensa lista de amigos que no nombré pero que irán apareciendo a lo largo de esta historia que recién comienza.

La única condición

Las características que tenía la “barra” no eran comunes en ese tiempo, era en primer lugar un grupo abierto, podía acercarse e integrarse cualquier persona, jamás se hizo distinción de clase social ni posición económica, mucho menos ideología política o religiosa ya que en la diversidad de criterios estaba lo interesante del foro; quizás esto la diferenciaba de otras existentes en la ciudad de Catamarca algo elitistas.

Eso sí, de entrada se estableció una condición tajante: no se podía hablar de las personas es decir de vidas privadas, esta regla fue terminante y se aplico una sanción en una sola ocasión con la expulsión de uno de sus miembros , éste nunca más volvió y no será nombrado.

A principio de los 70, Tinogasta vivía una bonanza económica, las uvas, principal producto de la zona tenían un excelente precio y las grandes bodegas se encargaban de todo, el beneficio no solo era para los viñateros, el comercio siempre crecía de la mano de la producción. De alguna manera este “bienestar” permitía una vida sin mayores esfuerzos de ahí que la barra se juntaba en horarios de la mañana, de la tarde y después de cenar llegando en ocasiones hasta las 3 o 4 de la madrugada no sin antes haber destilado algunas botellas de buen coñac reserva.