jueves, 7 de mayo de 2009

79 - Las dunas de Tatón

A las 9:45 del 1º de mayo partimos a una aventura que comprendió la visita a las dunas de Medanitos, a Los Nacimientos y a las dunas de Tatón.

Llegada a Istataco (loma)

En el acoplado de Niz, Honda 300 de Marcelo García, Yamaha 350 de Niz, en la Toyota: Yamaha 200 de Rafael López y moto Honda 600 de Gringo Quintar, en la Ford el Polaris del autor. Desde este punto contemplamos el valle de Medanitos, que contrasta con la aridez del campo de Saujil camino a Palo Blanco, por el que ingresamos a la finca. Visualizamos con un larga vista las dunas sobre el manto blanco, que se recuesta en las sierras de Fiambalá a la izquierda de la fotografía y en pocos minutos contemplaríamos el paisaje inverso desde la duna.

Vista opuesta desde la duna, al fondo la loma anterior

En el capítulo 74 (Dunas de Medanitos) se describe con detalle la visita a esta duna http://notablesdetinogasta.blogspot.com/2009/03/74-dunas-de-medanitos.html, en esta ocasión aprovechamos para realizar todo tipo de acrobacias tanto personales, deslizándonos por la duna, como con los cuatriciclos haciendo trompos y otras demostraciones de destreza. Después pusimos en práctica la técnica de trepar hacia la montaña haciendo zig-zags lo que nos permitió superar la altura donde tuve que abortar una trepada la vez anterior.

Bajamos a arreglar un cuatriciclo y deleitarnos con un exquisito asado, regado con un excelente Cabernet 2009 de nuestra bodega, producido con uvas de la finca Istataco, los más jóvenes dieron unas vueltas por los viñedos y a las 16:30 partimos para Los Nacimientos, poniendo a prueba los cuatriciclos y la pericia de sus conductores por un camino muy sinuoso de arena suelta, entre arbustos y ojos de agua. Pudimos ver el contraste de un inmenso campo de arena blanca, con el verdor de las riveras del río Abaucán, justamente en el lugar donde nace por primera vez, de ahí el nombre de esta localidad que forma parte de la finca y tiene una escuela, una capilla, una posta sanitaria y varias casitas a lo largo del camino de unos 4 Km. Pueden verse imágenes de este recorrido en: http://notablesdetinogasta.blogspot.com/2009/02/65-los-nacimientos.html .

Para no arriesgarnos a cruzar el río en esta parte pantanosa y de barrancas altas, volvimos hasta el cruce a La Soledad y emprendimos un viaje de 10 Km. hasta las dunas de Tatón, nos desviamos de la ruta justo en el lugar donde pasó el rally Dakar, (el lugar y una imagen satelital de las dunas se pueden ver en: http://notablesdetinogasta.blogspot.com/2009_01_01_archive.html ).

Dunas de Tatón (Posición: S27 22.615 W67 34.316)

Las huellas del cuatriciclo que se ve en primer plano muestran que llegó patinando, si no patinara la huella mostraría el dibujo de las ruedas como se verá en las próximas tomas.

Foto con auto disparador

Tras la habitual foto del grupo, cada uno corrió por el inmenso campo de dunas que se extiende por muchos kilómetros cuadrados a ambos lados de la ruta a Tatón. Es ocasión de aclarar un error de interpretación que hicimos en capítulos anteriores, de las imágenes de las ondas sedimentarias vistas con Google Earth, desde el satélite no estaba claro cual era el barlovento y cual el sotavento pero una vez en el lugar se ve claramente que las dunas se desplazan hacia el noroeste, al igual que las dunas de Medanitos vistas al principio y es la consecuencia del viento sur que suele correr a las tardes con mucha frecuencia en la zona.
Vista hacia el oeste, a la derecha el sotavento cóncavo mirando al noroeste.

Nótese en el centro de la imagen un toro que encontramos andando por entre las dunas, no pudiéndonos explicar que hacía por ahí, dado que no había nada para comer.
Ver video en: http://www.youtube.com/watch?v=6nZm7b64oqc


Vista hacia el este

La estadía de más de una hora en las dunas fue una fiesta, algunos se tiraron rodando, otros deslizándose por las abruptas pendientes del sotavento, otros subiendo, bajando y cruzándose con el cuatriciclo de duna en duna hasta que la hora nos puso en la encrucijada si seguir hasta Tatón o volvernos y decidimos ir a Tatón.

Entrada a Tatón

Pese a la fecha, el poblado estaba muy verde y concurrido, tomamos un refrigerio en un bar próximo a una capilla y a una cancha de fútbol y emprendimos el regreso, varios se quedaron sin nafta pero en el Polaris llevaba un bidón salvador.

miércoles, 29 de abril de 2009

78 - La salamanca

Hornos de carbón al norte de Anillaco

Intentamos varias veces llegar a la salamanca de Anillaco, la última vez fue con Nélida, pero en lugar de la salamanca encontramos tres hornos de carbón en forma de iglúes y en uno de ellos cuando nos acercamos filmando, vimos en su interior una mesita de adobes con flores de vivos colores, no se veía en los alrededores indicios de que alguien viviera en semejante lugar, por precaución no nos detuvimos y nos dirigimos al río para ver si encontrábamos el esquivo socavón.

Barrancas del Abaucán en el campo Los Morteros

Al ver las barrancas detuve el cuatriciclo y salté a un lado sin detener la filmación para que se destacara el contraste del escenario agreste por el que veníamos con el verde del río. Nélida también bajó y nos quedamos contemplando la escena de barrancas y caballos pastando en la ribera, pero cuando volvimos al cuatriciclo, nos sobresaltó la presencia de una casa que no la habíamos visto al llegar.

- ¿Y esa casa? Pregunté.

- ¿cómo puede ser que no la hayamos visto? respondió Nélida

Erosiones hídricas

Después de dar un extenso rodeo para evitar unas extrañas formaciones de greda talladas por la erosión hídrica, probamos muchas alternativas para volver a Anillaco evitando el rodeo, cuando de pronto se acabó el camino, quedando atrapados en el extremo de una lengua de greda con barrancas muy profundas a ambos lados. El sol se recostaba en la montaña y estábamos muy lejos de la camioneta. Al ver que el medidor de combustible marcaba medio tanque, se dispararon las alarmas, la luz para seguir el rastro del cuatri se agotaba y no había nafta para un solo error más. Tomamos la decisión de desandar el largo camino de inmediato y tras recorrer 24 km, llegamos a la camioneta con la sensación de habernos salvado milagrosamente de perdernos en ese inmenso campo, desabrigados en una noche fría y en la oscuridad ya que el cuatri hubiera agotado el combustible.

El domingo 19, partimos nuevamente a las 16:30, Edgardo Niz, Marcelo García, Flavio Quiroga y el autor directamente en los cuatriciclos desde Tinogasta. Una vez en el río de Anillaco, comprobamos después de varios y escabrosos intentos de llegar a las barrancas, que los derroteros que llevábamos para encontrar la salamanca, eran errados. Nuevamente se hizo tarde y decidí ir al poblado a preguntar a alguien como llegar a ella. Me acerqué a una ramada y cuando se levantó un hombre advertí que tenía una soberana borrachera, él y sus amigos, no obstante me dio las explicaciones de cómo llegar. Volví donde quedó el grupo y nos fuimos tratando de reconocer las indicaciones, varios intentos más fracasaron hasta que desilusionados emprendimos el regreso, pero viniendo a mi memoria la estrofa de Almafuerte:

No te des por vencido, ni aún vencido,
no te sientas esclavo, ni aún esclavo;
trémulo de pavor, piénsate bravo,
y acomete feroz, ya mal herido.....

Decidí volver a buscar al borracho y pedirle que me acompañe hasta la salamanca. Lo convencí y a duras penas subió al cuatriciclo con el torso desnudo, le exigí que se agarrara con fuerza de las barandas, pasé por donde esperaban los otros y sin parar les hice señas de que me siguieran. El camino fue mucho más largo de lo previsto y también tuvimos algunas erradas hasta que por fin llegamos.

Ante el inminente descenso a la salamanca, Niz me pidió que fije la posición con el GPS, cuando trataba de hacerlo un letrero indicaba pilas insuficientes, mientras lidiaba con el aparato comencé a escuchar unos gritos tenebrosos, que parecían una invocación a los demonios, todos habían desaparecido bajando con el borracho por una estrecha hendidura en la barranca, me asomé y ví que parado en la entrada de una gran caverna de unos 6 a 8 metros de altura el borracho levantando ambos brazos y dejando ver grandes tatuajes en su espalda, gritaba desaforado palabras incomprensibles, bajé entonces por la hendidura y me reuní con ellos.

Más adelante nos mostró la tumba de una reina india, que una exploradora europea profanara para robarle la vincha de plata, la difunta sigue en el lugar y unas piedras dan testimonio del sepulcro abierto.

De regreso, ya de noche y con las luces encendidas, el frío nos obligó a ponernos los abrigos de contingencia, con excepción del borracho que desnudo parecía tener suficiente calefacción etílica, el camino era tortuoso y en partes la ruta por donde pasó el Dakar. Me venía contando que en la salamanca hay un horno, que después esta Mandinga y que hay que pasar una prueba, más allá hay guitarras apoyadas en la cueva y por último se encuentran bellas mujeres que invitan gustosas al pecado. Lo dejé en su casa, había sido una extraña aventura...
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Agregado el 14 de mayo de 2009

Segunda visita a la Salamanca, estavez con luz suficiente para tomar fotografías.
Boca de la salamanca (2ª visita). (Posición: S27 52.812 W67 37.313)

En la segunda visita pudimos tomar esta fotografía ya que en la anterior llegamos casi de noche, el pozo a la izquierda de la boca es por donde sale el agua durante las lluvias intensas, ocurre que en esta zona gredosa, a unos 50 metros al oeste, hay una depresión en el terreno donde se escurre el agua de lluvia y al no tener una quebrada de escape al río se formaron tubos subterráneos en capas de material blando por donde se forman vasos comunicantes que tienen su salida por estas bocas. Una prueba para confirmar lo dicho consistiría en que alguien grite en los orificios de carga y tratar de escucharlo en la salamanca. Recomiendo andar con precaución por la zona ya que hay ciertos peligros por las barrancas, pozos y bóvedas ocultas.

Corrección

Horno de carbón (Posición: S27 50.367 W67 37.751)

Creímos que estos eran hornos de ladrillo pero en realidad son de carbón, poseen pequeños orificios a la vuelta en varios niveles para regular la entrada de oxígeno.

Florero y 2 colchones en el interior del horno

Pareciera que estos hornos son utilizados como refugio por gente de la zona y algún visitante tuvo la idea de dejar un florero con coloridas flores.

lunes, 27 de abril de 2009

77 - Aventura en las dunas

A las 16:30 partimos de Tinogasta hacia las dunas de Copacabana pero yendo por el lecho del río Abaucán.

Lecho del río Abaucán a la altura de Tinogasta

De izquierda a derecha, Marcelo en Honda 300, Edgardo (en lo sucesivo “EL Flaco”) en Yamaha 350, Rafael en Yamaha 200, Fabio en motocicleta Honda 400, Rodi en Honda 300 y el Polaris 500 del autor. Se previno que ir por el río era divertido, pero que ensuciaríamos los cuatriciclos y los brazos, la realidad fue que salimos con barro hasta las orejas, varios nos enterramos y resulto una odisea salir por el río Colorado.

El río traía más agua que lo habitual y al tratar de atravesarlo, habiendo una barranca en la otra orilla, el Polaris que en ese momento hacía la punta, se hundió en una arena movediza asentándose el chasis, las 4 ruedas giraban libremente en el agua, fue entonces que intervino el Dr. Rodi Sosa, que resultó ser el de mayor experiencia y nos indicó como sacarlo: me hizo bajar y tomar el manubrio con la mano izquierda y con la derecha empujarlo de una baranda que tiene el portaequipaje trasero, Rodi hizo lo mismo pero acelerando con la mano derecha y con las 4 ruedas traccionando hacia atrás, mientras el Flaco empujaba de adelante y Rafael tiraba. El Polaris salió con bastante facilidad.

Un trecho adelante la barranca era más suave y pudimos pasar todos, pero el cuatrciclo de Rafael entró en una zona pantanosa y muy resbaladiza por lo que sus ruedas giraban pero sin avanzar, Marcelo, el Flaco y Fabio también se enterraron, parece que el único que pasó sin problemas fue Rodi.

Confluencia de los ríos Abaucán y Colorado

Seguimos, pasamos por el rancho donde salen los perros, pero era tal el polvo que se había levantado que no pude filmar la correría múltiple que se produjo, los perros aparecían de entre el polvo a uno y otro lado de la huella.

Duna en su punto medio

Rafael que adquirió hace poco su cuatri, no tuvo tiempo de ponerle cubiertas con tacos y de todo el grupo es el que tiene menos experiencia de manejo, es así que no pudo subir al alto que se ve en la foto anterior, Rodi entonces cambió cuatriciclo con Rafael y dando un rodeo se subió a un morro desde donde tomó impulso pudiendo subir esta verdadera prueba de fuego que hay en la duna.
Rodi subiendo el alto pero saliendo por el borde del “abismo”

Si se observa la foto anterior se ve la rueda delantera del Yamaha casi en el borde de la duna, esta arena es tan suelta que unos centímetros más lo hubieran desbarrancado.

Haciendo “cumbre” en la duna I
Ver fragmento de video en:

Entre comentarios y juegos en la arena, el sol se despedía tras las montañas, no obstante Rodi propuso ir hasta la duna II, a unos 12 km de la duna I hacia el sur, tomamos el lecho del río De la Costa y llegamos con las últimas luces del día.
 “Cumbre” en la duna II (Posición: S28º 13,791’ W67º 33,348’)

En esta suave duna, aprovechamos para hacer todo tipo de acrobacias, tanto de los cutri como la moto de Fabio, pero la oscuridad puso fin a la diversión y emprendimos el regreso de 21,6 km hasta el taller del Flaco.

Taller de Edgardo Niz

Con los cuatriciclos embarrados y la ropa otro tanto, terminaba una excitante aventura en grupo que duró 4 horas.

Al día siguiente iniciaríamos otra de características inesperadas.

domingo, 12 de abril de 2009

76 - Lagunas, volcanes y el Pissis

A las 8 de la mañana del viernes Santo, subimos a la camioneta 4x4 de la empresa de turismo Pianwallá de Fiambalá, conducida por uno de sus dueños y guía turístico, el bien informado, Manuel Carrizo. Donde se encuentra el mapa indicando la ruta al paso de San Francisco a la salida de Fiambalá, se detiene para mostrarnos la réplica de una “apacheta” cuyo original se encuentra en el “Incahuasi”, en la que los incas hacían sacrificios humanos ofrendando la sangre de niños a la “Pachamama”, los diaguitas por el contrario sacrificaban animales.

Siendo tan extenso el material, tanto gráfico como informativo recogido a lo largo de esta aventura que duró diez horas, en este post solo incluiremos algunas de las 80 fotografías tomadas y algunos fragmentos de una filmación de más de una hora que subiremos a YouTube.

Valle de los dinosaurios

Esta curiosa formación en Guanchín, se llama “Valle de los dinosaurios”, porque recuerda el lomo de estos animales, la cordillera toda es un verdadero catálogo impresionante de formas geológicas de todo tipo, que muestra la complejidad de los procesos que se desarrollaron a lo largo de los últimos 50 millones de años, desde que las placas oceánicas del Pacífico comenzaron la subducción debajo de la costa, hasta entonces pasiva, del continente sudamericano y comenzaron a formarse los arcos volcánicos, las sobre elevaciones y el plegamiento de la corteza terrestre que dio lugar a la cordillera de los Andes, que continúa en evolución hasta nuestros días.

Las Angosturas

A pocos kilómetros de Guanchín ingresamos en la quebrada de Las Angosturas, con su característica alternancia de cerros rojos y negros que a diferencia de los anteriores, de origen sedimentario, éstos son rocas ígneas del tipo granitoide. Más adelante llegamos a la “Vuelta de las Tolas” en Chaschuil, en este lugar está una de las “farmacias” de la cordillera, llamada así por la cantidad de hierbas medicinales que hay. Manuel nos va mostrando cada especie y las propiedades medicinales que poseen: el monte blanco, para el estómago, el palo azul y la lampaya para los riñones, la chachacoma para el resfrío y así hasta desbordar nuestra capacidad de retener información.

Cangrejos en una vertiente

En el centro de la foto anterior se ven 3 cangrejos bajo el agua, que salieron debajo de la piedra rojiza, cuando Manuel la movió con mucho cuidado, respetuoso del medio ambiente y de los recursos naturales de la zona.

“Farmacia” en “La Coipa”

A partir de Chaschuil, se abre el escenario a un gran valle longitudinal norte-sur llamado “Pastos Largos”, pero nosotros saldremos del asfalto de la ruta 60 a la altura de “La Coipa” para entrar por una larga y sinuosa quebrada, muy verde, llena de vegetación, donde todos aprovechan para llenar la camioneta de hierbas medicinales, innumerables manantiales brotan por doquier y algunos derraman sus aguas por la misma huella, a los arbustos ya nombrados se suma el “piquillín” con unos frutos rojos, dulces y pequeños, entre las gramíneas destacan el “junco” en las vertientes y el “coiró”, alimento principal de las vicuñas, que cubre con su manto dorado todas las faldas de cerros y valles dando el aspecto tornasolado que tanto embellece el paisaje en esta parte de los Andes.

Mansas vicuñas cruzan el camino

Al salir de la quebrada de La Coipa, comienza a verse gran cantidad de vicuñas, bastante mansas desde que se protegen rigurosamente los camélidos de la cordillera, se vieron también guanacos y en un alto, una gran vicuña solitaria, el “relincho”, un macho que vigila la manada.

Gastón, César, Nélida y Fany, al fondo los “seismiles”

Alguno se habrá preguntado que significa “seismiles”, al fondo de la última foto se ven varios picos nevados, corresponden a volcanes que superan los 6.000 metros de altura, de ahí el nombre que reciben en conjunto. También se observa en la secuencia de las 3 últimas fotos como a medida que subimos, va disminuyendo la vegetación hasta desaparecer por completo, la foto, antes de bajar a la laguna de Los Aparejos, fue tomada a 4.534 m.s.n.m.

Laguna de Los Aparejos

Como conté en un post anterior, visité la laguna de Los Aparejos en 1972, en aquella oportunidad había mucho más agua que ahora y la cantidad de flamencos se contaban por millares, llegar hasta aquí era el punto final de la aventura. Ahora pasamos por la orilla seca que antes estaba cubierta de agua y salvo algunas “guayatas” vimos un flamenco solitario. Pero entonces no imaginamos que a 20 kilómetros al noroeste, encontraríamos una serie de lagunas extraordinariamente bellas, es así que ni nos bajamos a tomar fotos y encaramos una fuerte trepada hacia la “Laguna Celeste” que en los mapas figura como “Laguna Azul”.

Laguna Celeste

Esta hermosa laguna, por los minerales que contiene, no es apta para la vida, después de recorrer la orilla, emprendimos otra trepada muy pronunciada pero corta 1,2 km hasta llegar al “Balcón del Pissis” , pasamos por unas construcciones de piedra en forma de iglú que eran asentamientos indígenas.

César, Gastón, Fany, Nélida y Manuel, al fondo el ”Pissis” (6.870 m)

En la imagen anterior llegamos al final del recorrido, al fondo el imponente Pissis con su glaciar de varios kilómetros cuadrados, abajo la “Laguna Negra” (sin vida). Anteriormente este volcán se llamaba “Piquihuasi” que significa casa de los metales.
Ver fragmento de video en:

Laguna verde, salina inmensa y cerca Laguna Gris

Esta foto debe imaginarse a la derecha, a continuación de la anterior, al fondo se ve la “Laguna Verde” que a esa hora reflejaba el cerro que tiene atrás, produciendo la sensación de que es el cerro el que está pintado de verde, esta laguna tampoco tiene vida, siguiendo a la derecha comienza una inmensa salina de salitre, que puede verse en toda su magnitud en Google Earth. Salvo excepciones, todas estas lagunas por su proximidad a los volcanes tienen disueltos gases sulfurosos, que las hacen ácidas y distintos minerales tóxico disueltos que le dan su hermosa apariencia pero impiden la vida. Sería la ocasión para que los ambientalistas presenten una queja a Dios por contaminar el ambiente, podrían amenazar de muerte a San Pedro como suelen hacer aquí abajo, en una de esas logran amedrentar a las autoridades del cielo y borran estos paisajes de nuestra geografía.

lunes, 30 de marzo de 2009

75 - La Cuesta de Zapata

Perforadora con 2 motores Deutz de 130 HP

A las 17 horas del domingo 29 de marzo, cargamos el cuatriciclo en una camioneta y nos dirigimos a la Cuesta de Zapata, a pocos kilómetros de Cachiyuyo nos encontramos con una torre de perforación, el encargado nos explicó que es una compañía de Catamarca, contratada por el gobierno para realizar varias perforaciones en el campo de Arana, con vistas a una futura colonización. Van perforando 160 m, encontraron un lecho duro de cantos rodados y un acuífero pero seguirán hasta alcanzar 250 m.

Descargando el cuatriciclo con 2 tablones

Seguimos hasta la casilla al comienzo de la cuesta, descargamos el cuatriciclo con unos tablones y emprendimos la trepada manejando como siempre con la mano derecha ya que con la izquierda sostengo la filmadora en todo el recorrido de ida; en esta ocasión el video, de más de una hora salió muy entretenido e ilustrativo de las condiciones en que se encuentra la cuesta, algunos fragmentos se subieron a YouTube: http://www.youtube.com/watch?v=8nA9tMcgzfU&feature=channel_page

Repetidora de Telecom entre las cuestas de Zapata y el Tambillo

Llegamos a la antena repetidora de la empresa Telecom, que se encuentra bajando la primera cuesta, más allá está la del “Tambillo” y por último la de los “Palitos Labrados”; obsérvense los paneles solares a la izquierda del edificio, que dan la energía necesaria para potenciar y retrasmitir las señales de microondas a lo espejos situados en la cumbre de un cerro cercano.

Estado del camino de la Cuesta de Zapata

Ya de regreso al no filmar, tomamos algunas fotografías para el blog, en la anterior se ve claramente como las lluvias han lavado el ripio que cubría la base rocosa del camino, dejando expuestas piedras, algunas lo suficientemente filosas para producir una rotura irreparable en los neumáticos del cuatriciclo, que de haber ocurrido hubiéramos tenido que abandonarlo y emprender un riesgoso regreso a pié en plena noche, por cuanto nos separaban muchos kilómetros de donde dejamos la camioneta y ya estaba poniéndose el sol, sin abrigos hubiéramos tomado mucho frío.

Flores y no solo piedras en el camino

Pero afortunadamente no pasó nada y hasta nos bajamos a fotografiar unas flores que en esta época están diseminadas a lo largo de la cuesta.
Cruces que recuerdan a las víctimas de un accidente

Nos detuvimos para rogar por las almas de estos tres “belichos” que cayeron al precipicio cuando venían a la fiesta de inauguración del nuevo edificio del Banco de Catamarca, (ahora edificio del Juzgado) el 11 de noviembre de 1972, en aquella fatídica noche estuve presente cuando un amigo de “La Barra” Loris Giazzon, bajó con una soga al precipicio, donde había quedado retenido inestable y con las ruedas para arriba el auto que conducían; alumbrado por un reflector Loris llegó hasta el auto en una acción temeraria y cuando pudo ver en el interior se escuchó el grito, “están todos muertos”.

La Cuesta de Zapata, al fondo sierras de Copacabana

Volvíamos pensativos y cada tanto aparecían liebres, zorros, perdices, la fecha que vimos en las cruces 1972, nos recordaba una época de gran prosperidad para Tinogasta, la cuesta estaba en excelentes condiciones, en pocos minutos llegábamos a Belén (80 km) hoy hay que recorrer 150 km para ir a esa ciudad. El banco de Catamarca era un gran banco al lado de los productores de vid y olivo, con la uva de 2 o 3 Has de viña comprábamos un camión O Km.

¡Ah! me olvidaba decirlo, había un gobierno de orden, el presidente era Alejandro Lanusse, después vino la plaga y hasta la cuesta muestra sus costillas.

sábado, 28 de marzo de 2009

74 - Dunas de Medanitos

A las 8 de la mañana partimos de Tinogasta rumbo a la finca Istataco en Medanitos, llevando en una camioneta un cuatriciclo Polaris 500; a las 9:15 estábamos en camino hacia lo que creíamos era un médano gigantesco de arena recostado sobre las sierras de Fiambalá y que se extiende por unos 50 km desde Tatón hasta Fiambalá. La realidad sin embargo mostró que nuestra creencia era equivocada, el primer paisaje que encontramos con piedras bastante grandes, diseminadas por toda el área, indica que yacen sobre un sustrato sólido desde hace mucho tiempo y la arena con gran cantidad de pequeños cantos rodados, que el paisaje no es de origen eólico.

El paisaje indica que no tiene origen eólico

A poco de andar, las piedras desaparecen quedando una superficie llena de pequeños cantos rodados hasta que nos aproximamos a una de las dos dunas de arena fina a poco de iniciar la subida al “médano”.

Cuatriciclo Polaris llegando a la duna de fina arena blanca

Estas dunas de tipo barjanes con forma de medialuna, se caracterizan porque sus brazos se adelantan a la parte central que tiene mayor volumen y a veces se separan formando nuevas dunas.
Vista de la duna en Google Earth, (norte arriba), posición S27º 30, 37’ 91’’ W 67º 32,32’ 55,28’’

La forma de la duna indica la dirección del viento, que en este caso viene del sur ya que la parte convexa es el barlovento de pendiente suave por donde las partículas de arena suben hasta la cresta y luego caen por el sotavento de forma cóncava de pendiente más abrupta.

Nélida en la cresta, a la derecha el sotavento

La siguiente imagen es un zoom, tratando de mostrar la finca Istataco con su loma característica, desde donde se tomaron gran cantidad de fotografías a lo largo del tiempo, el “médano” que se ve al fondo en nuestra sitio: http://sites.google.com/site/cuelloroca/ es justamente donde se desarrolla este post.

De arriba hacia abajo: precordillera, campo de Saujil, loma y finca Istataco, río Abaucán, La Soledad , Medanitos

Después de jugar un rato en la suave arena, emprendimos la trepada hacia la montaña de roca de las sierras de Fiambalá, pero la pendiente llegó a ser tan extrema que nos íbamos hacia atrás y como en la mano izquierda llevaba la filmadora solo sostenía el peso de Nélida y mío con la mano derecha tomada del manubrio del cuatriciclo.

El terreno blando, la pendiente extrema y dos pasajeros, fueron demasiado para el Polaris 500, la velocidad disminuía y acelerado a fondo perdía y perdía velocidad. Antes de dañar el motor decidí abortar la trepada y con una maniobra altamente riesgosa, con la última fuerza del cuatriciclo giré abruptamente hacia la derecha pero cuando inicié el descenso cometí el error de soltar el acelerador con lo que el cuatriciclo se desbocó y no podía sujetarlo con los frenos. Un ruido se hacía cada vez más fuerte hasta que una idea salvadora me llevó a tocar el acelerador con lo que el cuatriciclo, con transmisión automáita por poleas variadoras y embrague centrífugo, de inmediato recuperó el control, saliendo de un virtual punto muerto. Una vez estabilizado con la baja y la doble tracción puesta, logramos un descenso aceptable. Por fin bajamos hasta el campo llano y volvimos a la finca, habíamos vivido una aventura excitante, la más hermosa hasta ahora de nuestra etapa cuatriciclera.
En youTube puede verse el momento en que el cuatriciclo se queda sin fuerza para seguir trepando la montaña de arena, obsérvese la sombra proyectada al dar la vuelta y siendo las 10 de la mañana ésta indica lo empinado de la pendiente. Del video original de 1 hora se irán subiendo otros fragmentos.

http://www.youtube.com/watch?v=4ptglMBHsn4

martes, 17 de marzo de 2009

73 - Campos, ríos y dunas

A las 17:30 partimos hacia una nueva aventura, esta vez intentando atravesar el campo al este del río Abaucán, en dirección al Gigante Dormido sobre las sierras de Zapata, al sur del campo de Arana Pampa. En cuatriciclo Honda, Carla y Marcelo, en Polaris, Nélida y el autor.

Campo al este del Abaucán

Este campo con forma algo triangular, junto con Arana Pampa y hasta Copacabana, tienen unas 14.000 Has, es tan grande que nuestra incursión solo sirvió como primera exploración.

Obstáculos en un curso de agua seco

Generalmente seguimos alguna huella pero aquí se acabaron al menos las variantes elegidas y tuvimos que seguir un curso de agua seco, que a medida que se acercaba al río aumentaba la densidad de la vegetación, hasta hacer imposible continuar. El canasto atado en el frente del Polaris es para llevar a mano la filmadora, el GPS, la cámara fotográfica y hasta el celular y botellas con agua.

La vegetación nos impide continuar

Como Carla y Nélida no conocían las dunas próximas a las sierras de Copacabana, decidimos volver al río y tratar de alcanzar la confluencia con el Colorado, es de destacar la valentía de estos jóvenes que no dudaron en lanzarse por este terreno pantanoso sin doble tracción, lo que determinó que no pudieran aflojar la velocidad por varios kilómetros hasta tocar tierra más o menos firme. Llegaron tapados de barro porque el Honda de Marcelo no está habilitado para llevar acompañante y la rueda delantera iba tirándole barro en las piernas y brazos de Carla.

Río Abaucán o Salado a la izquierda el cuatri de Marcelo

El río Abaucán tiene distintos nombres desde su nacimiento en Medanitos, donde realmente se llama río Fiambalá, en la parte que mostramos parece que cambia de nombre a río Salado, que es un nacimiento de agua ya que pocos kilómetro antes el lecho estaba seco. El que llamamos Colorado, en los mapas del GPS se llama río De la Costa. Pero lo interesante es saber que a lo largo de su curso tiene varios “nacimientos”, en Medanitos por ejemplo, los regantes levantan toda el agua y continúa seco hasta el campo de Los Morteros, donde hay un nuevo nacimiento, que junto con el río La Troya, son los que riegan El Puesto, este sería el tercero y es el que riega La Puntilla y Copacabana.

Acercándonos al Colorado

Era la primera vez que el Polaris tocaba el agua, fue divertidísimo porque no sabíamos que para ir a las dunas por dentro del río, pasaríamos por zonas pantanosas que pusieron a prueba el nombre de “todo terreno” que tienen estos increíbles vehículos.
Nota:

En YouTube puede verse el paso del cuatriclo por una zona pantanosa. Tal como se explica en el comentario del video, al tener que oprimir el acelerador y conducir con la mano derecha, debe tomarse la filmadora con la izquierda lo que impide ver el display, esta es la razón por lo que la escena por momentos se sale un poco de marco.

http://www.youtube.com/watch?v=lMmJxXGD8_k

El fragmento de video original en formato MPEG-2 tiene 97,8 Mb, fue convertido al formato WMV (Windows Media Video) para comprimirlo a 2,6 MB. Una conexión lenta puede tardar 20 minutos en cargarlo pero vale la pena para tomar idea de cómo se viven estas aventuras.

Por fin tierra firme, confluencia del Abaucán y Colorado

A partir de este punto nos dirigimos al oeste pasando por debajo del puente del río Colorado y tomando la vieja ruta nos dirigimos a las dunas, correría de perros mediante, llegando con las últimas luces del día, no me explayo en el tema ya que fue descripto en un artículo anterior.

Marcelo, Carla y Nélida sobre las dunas de Tinogasta

Las luces del cuatri muestran el atardecer, no obstante nos dimos tiempo de avanzar por la cima de las dunas y lanzarnos por las laderas empinadas de arena suelta, a la distancia las luces de Tinogasta anunciaban la llegada de la noche. Volvimos sin sacar la mirada del suelo para no perder las huellas que nos marcarían el camino de regreso.

El recorrido fue de 39,5 Km y tardó 3 horas, 11 minutos, 15 segundos.