domingo, 18 de enero de 2009

64 - Después del Dakar

Los rostros evidenciaban la fatiga tras dos días agotadores, primero con la llegada de los pilotos a Fiambalá el 14 de enero en una caravana insólita donde se mezclaban en la calle principal, motocicletas, cuatriciclos, autos y enormes camiones del Dakar, con una cantidad de vehículos de turistas venidos de todos los rincones. Un escenario nunca visto ni imaginado en una localidad acostumbrada a manejar unas pocas decenas de turistas y al día siguiente, desde diferentes escenarios se pudo ver el paso de los competidores, generando un sin número de anécdotas que iban a alimentar las charlas de amigos la noche del 15, mientras por la plaza principal seguían pasando hasta la madrugada, participantes retrasados.

Algunos tuvimos una oportunidad especial, al estar la finca “Istataco” al lado de la Dunas de Tatón, dormimos esa noche en la finca y al día siguiente nos fuimos hacia las dunas, sabíamos que la gendarmería cortaría la ruta en dos partes, una para impedir que de Medanitos fueran a Tatón y otra para impedir que de Tatón bajaran a Medanitos; por un lugar no especificado pasaría el rally. Cual fue nuestra sorpresa cuando esa mañana íbamos llegando a Tatón y no vimos el primer corte, ni personas ni vehículo alguno hasta que casi llegamos al poblado, ahí si había un puesto de gendarmería y una cantidad bastante grande de gente sobre un cerro y unos 50 vehículos sobre la ruta. Al llegar pregunté si era el primer corte a lo que me replicaron que era el último y que habiendo llegado hasta ahí, no podía volver hasta las 6 de la tarde, al oír eso reaccioné airadamente diciendo que me habían tendido una trampa y que no podía quedar atrapado hasta la tarde, di vuelta la camioneta en que viajábamos y tras una discusión subida de tono arranqué hacia Medanitos, escuchando las amenazas de que me atraparía la policía.

Unos 10 Km adelante vi que venía un helicóptero saliendo tras las dunas y se dirigía a un punto donde había varios vehículos estacionados, a los pocos minutos apareció la primera moto que bajando de las dunas encaraba perpendicular la ruta donde estábamos, sorprendido el piloto pasó rozando dos vehículos estacionados, de inmediato gritamos el alerta para que separen los vehículos corriéndolos unos 10 metros, en pocos segundos pasaron tres motos más por el mismo lugar y previendo lo que se venía desplacé la camioneta hacia el lado de Medanitos, lo que me permitió abandonar el lugar a las 2 de la tarde.


Camión bajando de las dunas y el grupo de Tatón del lado opuesto al nuestro.

Nota: ver video liviano (0,48 Mb) en http://www.youtube.com/watch?v=kDwXZ8C4_yQ&feature=channel_page

Cuando el grupo de Tatón advirtió que el rally no pasarían por donde estaban se vinieron hasta nuestra ubicación. Le preguntamos a un francés del equipo Dakar como hacían los pilotos para saber por donde ir en esa inmensidad de arenas blancas y nos mostró una libreta con las coordenadas de cada punto donde se indica la dirección, el ángulo, los accidentes, rutas, ríos, etc, los pilotos tienen una copia en forma de rollo bajo el GPS (Sistema de posicionamiento global) que van haciendo correr con una perilla a medida que avanzan.

Hoja de ruta con detalles que no disponían las autoridades argentinas.

Dunas de Tatón, a la derecha camino donde estábamos.

Sin duda el evento fue una fiesta al menos para la gran mayoría de los tinogasteños, sirvió para mostrar al mundo nuestras bellezas, las mismas que nosotros quizás no le damos importancia pero entre otras, las Dunas de Tatón son de gran valor turístico y reconocidas como únicas en el mundo por su extensión, por estar a 2.000 metros de altura y por que su fina arena sería la envidia de cualquier playa del caribe. Estas formaciones en forma de rizos, se llaman ondas sedimentarias y su parte convexa es la que recibe el viento predominante.

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