Loma de IstatacoEl domingo 30 de agosto iniciamos una nueva aventura en Medanitos y aprovechando la vista privilegiada del valle que ofrece esta loma, señalamos a los que participaban por primera vez, los lugares que visitaríamos. En la foto, de izquierda a derecha: Miriam Samedy, médica cardióloga, Nélida Pereyra, los esposos Rojas, Ramón Ángel y Paola ambos odontólogos con sus hijos Nicolás y Victoria, Rodolfo Sosa, médico, el más experimentado en aventuras en cuatriciclos y en motos del grupo, la hija de Claudia de nacionalidad española y Claudia Sosa hermana de Rodolfo, adelante el hijo de Rodolfo, Marcelo García que casi siempre nos acompaña y por último el inefable “Flaco” Niz, principal organizador de estos eventos con su esposa Teresa.
Camino marcado por un GPS desde La Banda hasta EL Pozo
La fotografía satelital tomada de Google Earth, indica el camino, desde el lugar donde descargamos los cuatriciclos en la localidad de La Banda, en Medanitos, hasta la llegada al borde de El Pozo. La observación de estas imágenes satelitales nos llevaron a preguntarnos que serían estas extrañas barrancas, que según el medidor de alturas tendrían más de 300 metros de profundidad. La tecnología satelital que permitió fotografiar todo el planeta, se complementa aquí con la del GPS, basada en otro grupo de satélites que marcan nuestra posición, posibilitándonos seguir el trayecto más directo que permite el relieve del terreno. Estos prodigios de la era espacial se combinan a su vez con otra maravilla de la ingeniería mecánica: los cuatriciclos, estos minúsculos artefactos fabricados para que viaje una sola persona fueron capaces de subir 900 m en 40 minutos, recorriendo casi 9 km de durísima trepada, llevando a diez adultos a uno de los lugares más insólitos del departamento Tinogasta.
5 cuatriciclos y 10 adultos llegan al borde de El Pozo
Cuando iniciamos la trepada, el Polaris primero porque llevábamos el GPS, tuvimos que retroceder dos veces para comprobar por que los otros se retrasaban, casi al final solo un cuatriciclo se veía avanzar a la distancia pero no distinguíamos quien era, pensábamos que los demás habían abandonado o que habían decidido no subir. Una vez detenidos en las proximidades de El Pozo y por detrás de una lomada ,vimos aparecer a Rodi con su hermana Claudia, a los pocos minutos sentimos el rugir de otro motor que se acercaba y quedamos expectantes hasta ver aparecer a Marcelo con Miriam, como no se escuchaban más ruidos, los seis comenzamos a caminar hacia el borde de la barranca cuando un nuevo cuatriciclo se acercaba, era Ramón Ángel con Paola, por último llegó también el “Flaco” con Teresa. Fue una alegría ver que todos habíamos podido llegar al objetivo, después nos contaron las peripecias que pasaron cuando se enterraban los cuatriciclos y las mujeres debían bajarse a empujarlos.
Para registrar el momento nos tomamos una foto con el disparador automático
Para el autor y Nélida, esta era la cuarta vez que intentábamos llegar a El Pozo, la primera se contó en un post anterior y la segunda llegamos a 1,5 km pero tuvimos que volvernos por la llegada de un fuerte viento zonda que nos borró las huellas del cuatriciclo, guiándonos solamente con el GPS y con antiparras que nos protegían de la arena. Unas semanas después llegamos a 150 m de El Pozo con Juan Ollier que iba en un Honda 400, pero justo en el momento que nos asomaríamos a la barranca, una tormenta de arena nos hizo salir a toda velocidad del lugar.
El Pozo, a 330 m de profundidad se ve el cauce de agua que produjo las barrancas (S27 33.492 W67 29.716)El lugar, un escenario imponente, produce una sensación de mágica atracción, como un imán que quiere arrastrarnos por ese gran embudo a las entrañas de la Tierra y la montaña de piedra límpida, obscura y reluciente que se levanta en frente, contrasta con las blancas arenas de este médano, el más alto del mundo.
Brindando por la aventura en la finca “Istataco”
Tras la emocionante aventura llegó la hora de un merecido descanso y mientras los temas se van regando con un fino Cabernet Sauvignon de la misma finca el “Flaco” Niz hace ver sus cualidades de asador.
Miriam conduciendo el Polaris junto a Nélida pasean por las dunas de Tatón
Por último el broche de oro de todas las aventuras en Medanitos, desde las 5 de la tarde y hasta la puesta del sol un paseo por las aterciopeladas dunas de Tatón.
Río El Durazno a pocos km. de la localidad homónima
Penitentes en la rivera del río El Durazno
Sobre la barranca la parrilla y en el lecho del río la mesa
Cornisa a 1,5 km. de EL Durazno
El burro esquivó el cuatriciclo subiéndose a la montaña
Jinetes que venían desde Tinogasta a la fiesta de San Pantaleón 
Acercándonos a la montaña
Médanos a la entrada de la quebrada
Duna en el camino hacia “El Pozo”
Vista de “EL Pozo” (S27 33.492 W67 29.716) a 4,2 km de donde se tomó la foto
Dunas de Tatón 5 Km antes de esa localidad a mano derecha de la ruta
Vista espectacular de las dunas de Tatón.
Escapando del zonda compartimos un asado en Istataco
Vista tridimensional del valle de Medanitos, el objetivo es el gran médano del fondo.
Vista de Medanitos desde la formación arenosa. (Norte a la derecha)
Dunas verdaderas en una parte más alta de la formación
Teresa manejando el Yamaha, al fondo la formación arenosa desde una duna de La Banda
Don Guillermo Salinas en su primer camión
La arena alcanza la cima de la montaña
Dunas de Medanitos
Nélida aprovecha la suave duna para aprender a manejar el Polaris
Duna de Saujil
Recorrido por las dunas de Medanitos (Sur hacia arriba)
Dunas al oeste del río Abaucán
Vista de Medanitos y La Banda desde la montaña
Entrada a la cuesta de Mesada de Zárate
Descenso hasta el río para luego volver a trepar
Al fondo, Ford del autor apunada, derecha Toyota de Niz
Punto de regreso (Posición: S26 54.457 W67 39.445) a 3.586 m.s.n.m.
Arroyo naciendo debajo del arenal
Saliendo del río con Teresa y Nélida
Cuatriciclos cargados
Llegada a Istataco (loma)
Vista opuesta desde la duna, al fondo la loma anterior
Dunas de Tatón (Posición: S27 22.615 W67 34.316)
Foto con auto disparador
Vista hacia el oeste, a la derecha el sotavento cóncavo mirando al noroeste.
Entrada a Tatón