martes, 30 de agosto de 2016

118 - India (3ª parte)

Agra

Entre Jaipur y Agra, nos detuvimos en Abhaneri, donde está el pozo abierto más grande del mundo, sirve para almacenar agua de lluvia y fue construido en el año 800 d. C.




Templo Chand Baori en el lado izquierda del pozo

El noroeste de India es una región árida y solo tiene lluvias en la época de los monzones que son vientos del océano Índico húmedos que llegan del suroeste en verano, la India que todavía tiene un 70% de población rural depende de los monzones para su producción agrícola, son muy variables en tiempo de llegada, duración y cantidad de precipitaciones.



Ciudad de Fatehpur Sikri (Clic ampliar)

A unos 35 km antes de llegar a Agra visitamos esta hermosa ciudad abandonada, fundada por Akbar en el siglo XVI y abandonada 17 años después posiblemente por falta de agua. Es una de las tantas muestras del esplendor arquitectónico del Imperio Mogol (siglo XVI al XIX), no confundir con el Imperio Mongol que dominó casi todo Asia desde el siglo XIII al XIV.

El Taj Mahal (Clic ampliar)

Al día siguiente de nuestra llegada a Agra visitamos el  imponente Taj Mahal, la impresión que produce esta joya de la arquitectura es superior a cualquier otra que hayamos visto jamás, esa blancura, esa pureza de líneas, el estar enmarcado solo por el cielo azul y no por otros edificios hace única esta experiencia que muestra lo sublime de la creatividad humana. Ha sido nombrado Patrimonio de la Humanidad y una de Las Nuevas Siete Maravillas del Mundo Moderno, muchos turistas llegan a India con el propósito de sacarse una foto con este fondo, nosotros no quisimos ser menos.  Este edificio de inspiración romántica fue construido por Sha Jahan para su amada esposa muerta al tener su 14º hijo, tiene elementos de las arquitecturas islámica, persa, india y turca, es en realidad un complejo de edificios del que éste es el mausoleo, pero están lo suficientemente alejados para que realce su mágico esplendor. Trabajaron para construirlo unas 20.000 personas durante 20 años.

Vista en el interior del Taj Mahal

Obsérvense las incrustaciones en piedra dura en mármol decorando las paredes interiores del edificio, posteriormente visitamos un taller de incrustaciones donde artesanos con infinita paciencia van desgastando laminitas muy finas de piedras de colores que luego incrustan en cavidades idénticas hechas en el mármol.


Artesanos de Agra incrustando piedra dura en mármol


Un breve repaso nos permitirá saber por que hay tantas mezquitas y arquitectura islámica en esta parte de India: bajo Gengis Kan (siglo XII), se creó el imperio contiguo más grande de la historia, el imperio Mongol, procedente de lo que hoy es Mongolia, llegaron hacia el oeste a las puertas de Europa, a lo que hoy es Turquía e Irán y hacia el este hasta el océano Pacífico. Cuando estaban establecidos en Persia (actual Irán), se convirtieron al islam, desarrollaron una cultura propia integrando elementos de toda Eurasia. De esta combinación de pueblos, culturas y religión surgen figuras como Babur, túrquico de gran cultura, fundador del Imperio Mogol (1526-1530) en la India, era descendiente de Tamerlán, comandante de Gengis Kan.  A principios del siglo XVI, Babur se lanza a la conquista de la India iniciando una época dorada donde él y sus descendientes construyen los grandes edificios que vamos recorriendo, se enriqueció la cultura, el arte y el comercio hasta la llegada de los ingleses que iniciaron una nueva etapa en la historia de India.

 Entrada al conjunto de palacios de Fuerte Rojo en Agra


El Fuerte rojo fue la capital del Imperio Mogol, en su interior hay una cantidad de edificios que corresponden a períodos de distintos emperadores.

Palacio del emperador Akbar 1570

 
Palacio Privado 1636

 
Una calle de Agra

Después de ver los magníficos edificios del siglo XVI, mostramos una calle céntrica de la ciudad de Agra, con sus tuk tuk, que son taxis verdes y amarillos con una sola rueda adelante en una concurrida ciudad de 1.5 millones de habitantes.

Varanasi

Al día siguiente volvimos a Nueva Delhi para tomar un avión a Varanasi, la experiencia que contaré ahora muestra el efecto de las creencias instaladas en la mente de los pueblos, quizás como un medio de dominación al principio, hace milenios, pero dado el carácter sagrado que le otorgaron a animales como las vacas o a  ríos como el Ganges, quedan en el inconsciente colectivo por siglos.



Vacas sagradas

Dicen los guías que hace mucho tiempo a las vacas las “declararon” sagradas para que no se las comieran, porque las hembras daban leche y los toros servían para arar la tierra en tiempos en que la supervivencia era muy dura, en términos modernos le dijeron a la gente que no se comieran el capital.

Pero las calles de la India y en especial en Varanasi, no solo están llenas de vacas, algunas bastante flacas, sino que también están llenas de basura y esto está relacionado con la idea de  que toda materia después de usada o secretada por el mismo cuerpo es una inmundicia que hay que sacarla de inmediato de la casa. Dentro de sus hogares los hindúes son muy limpios y se bañan o higienizan todos los días, el problema de la basura afuera, en las calles, es de preguntarse por qué no la saca la municipalidad, pero podemos rebuscar una justificación: si las vacas son sagradas y andan por todas partes dejando las tortas de sus deposiciones y buscando en la basura algo para comer, el problema es cultural y religioso de difícil solución y más todavía si los visitantes van en busca de estas singularidades para tener que contar al regreso.

Varanasi, camino a la escalinata Dasashvamedha sobre el río Ganges

En un país con una fuerte división social, no es de extrañar esta imagen de Varanasi por donde tiene que pasar todos los peregrinos y turistas para acercarse al río Ganges, las personas que se ven son de clases bajas o muy bajas, pero es justamente lo que buscan los turistas, ver el contraste que se produce en esta sociedad tan heterogénea.

Basura y un mendigo

Por esta angosta calle tiene que pasar todos para tomar las barcazas que los llevarán por el Ganges, también pasan en angarillas envueltos en mortajas, muertos de todas partes de la India.

Río Ganges en la escalinata” Dasashvamedha Ghat”

El paseo en botes por el río Ganges se hace apenas clarea el día viendo en las escalinatas gente haciendo meditación, bañándose o lavando ropa,  esta imagen muestra el lugar donde cada noche se hace una ceremonia de iniciación de sacerdotes.

Crematorios en Manikarnika Ghat sobre el río Ganges

La imagen corresponde a los crematorios, ubicados aguas arriba de la anterior, se creman unos 400 cadáveres por día y se necesitan 300 Kg de leña por cada cremación, de ahí las pilas enormes de madera. Por supuesto que no todos los cadáveres son de Varanasi, ocurre que según sus creencias en la reencarnación, quienes son cremados y arrojados al río sagrado no vuelven a reencarnar, pero cuando hace calor un cuerpo no aguanta 24 horas sin descomponerse, entonces los traen moribundos de lugares lejanos y apenas fallecen los creman.

 
Avenida de Varanasi

Amplia avenida que nos lleva a la Universidad Hindú de Varanasi, aquí todo es muy limpio y no hay vacas.

 Mulgandha  Kuti Vihara


En este parque, Buda dio su primer sermón, todo está muy limpio, se ve el recipiente para deshechos. Estas últimas fotos son para mostrar que India tiene distintas realidades y que la miseria y marginación están en ciertos lugares, donde hay ciertas clases sociales y ciertas religiones con sus normas de vida, pero hay otras diferentes y conviven todos pacíficamente.

Ceremonias en las orillas del Ganges

A la oración volvimos a las escalinatas “Dasaswamedh”, una de las muchas que hay a orillas del Ganges, para presenciar la ceremonia que se realiza todos los días a la misma hora y dura 45 minutos, donde 7 jóvenes sacerdotes de casta brahmán cada uno en un altar adornado con alfombras, flores y varios elementos litúrgicos como los candelabros que se ven en la foto, se paran frente al río para dar las gracias a la diosa “Ganga” como llaman ellos al río. Gran cantidad de peregrinos, turistas y hasta vacas se sientan cómodamente a ver una ceremonia mágica, sintiendo perfumes de incienso, oraciones y cánticos vedas. En el río, una cantidad de embarcaciones ven de frente a los sacerdotes, mientras centenares de ofrendas hechas con hojas y velas se dispersan flotando por el río.



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